Encadenamientos productivos: Una oportunidad para la competitividad industrial

Es un reto generar espacios de alianza entre empresas exportadoras y suplidores locales confiables en calidad y costos

Los encadenamientos productivos fueron establecidos, en el Segundo Congreso de la Industria Dominicana, como uno de los ejes básicos del desarrollo industrial del país. Constituyen parte de las estrategias para incrementar la competitividad en un entorno de mercado abierto, la productividad basada en la innovación y la internacionalización de las empresas. Buscan fomentar el enlace entre empresas que pueden beneficiarse mutuamente, ofreciendo sus capacidades y esperando ganar una mayor competitividad en el mercado. Es un ganar-ganar que incluye de algún modo a los competidores finales y, por lo tanto, que repercute en la competitividad y en la balanza comercial dominicana.

En tal sentido, la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) presentó los resultados del “Estudio para el fomento de las relaciones económicas entre los productores locales en tres cadenas de valor y las empresas exportadoras en la República Dominicana”. Estas cadenas de valor se refieren al turismo, dispositivos médicos y cacao. Fue elaborado por los consultores Lynette Batista, Pavel Isa Contreras, Elka Scheker, Danny Rodríguez y María Del Pilar Hernández.

El Estudio fue financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Su objetivo es el de vincular cadenas locales al sector exportador.

Mejores prácticas a tomar en cuenta

Al analizar las mejores prácticas, el estudio revela que las iniciativas de fomento a los encadenamientos productivos no se encuentran en políticas estructuradas dentro de las estrategias gubernamentales, sino que responden más bien a estrategias de desarrollo productivo de los países. Además, los programas de encadenamientos son específicos para cada país y cada contexto.

Entre las limitaciones detectadas está el hecho de que, en la mayoría de los países analizados, existían fallas de información y costos de transacción que impedían la vinculación entre compradores y vendedores.  Es decir, las empresas compradoras no conocían la oferta nacional y los proveedores no conocían los requisitos específicos de calidad de los compradores. La respuesta para superar esta falla esta falla fue el surgimiento de Programas como el CAPIM en México y el Programa de Encadenamiento para la Exportación de Procomer en Costa Rica.

En cuanto a la Inversión Extranjera Directa (IED), el estudio indica que los encadenamientos responden a una estrategia de desarrollo nacional, cuyo objetivo es crear un entorno favorable a la inversión, atraer Inversión Extranjera Directa (IED) e impulsar el desarrollo de la capacidad empresarial local de forma holística. Sin embargo, se advierte que deben hacerse esfuerzos para que las empresas ubicadas en actividades receptoras de IED y en regímenes especializados como zonas francas no operen como enclaves.  

El factor más importante para que un país receptor de IED genere encadenamientos productivos en el área de manufactura es la disponibilidad de suplidores confiables en calidad y costos; lo que requiere un ambiente de negocio adecuado y una estabilidad económica y social en el país receptor.  Por tanto, la apuesta es trabajar con cadenas de proveedores, generando espacios de alianzas. 

Las políticas de atracción de inversión extranjera, la focalización regional y por sectores claves representan instrumentos vitales en el desarrollo de los encadenamientos. Chile focalizó sus esfuerzos en el área del conocimiento y la minería, Costa Rica en focalización regional y atracción de inversión en parques de zonas francas con desarrollo de proveedores locales. 

Entre los factores determinantes -en cualquier parte del mundo- para el fomento de los encadenamientos productivos se encuentran la existencia de grandes exportadores dispuestos a vincularse y de una masa crítica de empresas nacionales calificadas, así como mecanismos de soporte para las que quieran y puedan incorporarse y una dinámica efectiva de información y comunicación entre las partes.

El caso dominicano

En el 2006 un estudio de OTF Group (Diagnóstico del Sector Industrial Dominicano) indicaba que, a diferencias de economías como la de Corea y otras economías asiáticas de alto crecimiento que promovieron enlaces agresivos como una herramienta estratégica para el crecimiento económico, la Republica Dominicana mantuvo una política relativamente pasiva hacia el fomento de enlaces entre el sector industrial local y las Zonas Francas, incluyendo obstáculos fiscales. El autor de dicho estudio califica la situación de “una oportunidad perdida”.

¿Por qué esta afirmación? El estudio actual señala que:

  1. Los incentivos promovidos por las leyes dominicanas no tuvieron como propósito ni condición desarrollar el aparato productivo nacional, enlazar las actividades exportadoras con las productivas ni las inversiones con las necesidades industriales locales.
  2. No imponían requisitos de desempeño basados en contenido local, proveedores nacionales, contratación nacional o transferencias de conocimiento y tecnología, exigiendo solo porcentaje exportado. 
  3. Tampoco considera tipo de inversión, monto, etc. para la gradualidad de los incentivos. La renovación de incentivos se realiza de forma automática, sin evaluación de desempeño o metas.

A lo anterior se suman aspectos como la desconexión entre la IED y la acumulación de capacidades locales; la falta de derrame tecnológico de los grandes exportadores, altos niveles de desconfianza, así como falta de coherencia en políticas públicas y políticas de desarrollo productivo que mejoren las capacidades de las empresas locales e incentivos con alto sesgo a favor de la importación de insumos. 

Incentivos: un diálogo con el exterior

Parecen afirmaciones categóricas, pero reales: los incentivos presentes en diferentes leyes dialogan más con el exterior que con el entorno nacional. Además, promueven la facilidad para importar y son altamente fiscalizadas (incluso ex antes). Entre las leyes que contemplan incentivos a la inversión se encuentran la Ley 8-90 que crea zonas francas de exportación, la 84-99 de Reactivación de las Exportaciones, la Ley 158-01 Fomento al Desarrollo Turístico, la Ley 28-01 para el Desarrollo Fronterizo. Algunas, apuntan a exenciones a las exportaciones y la Ley 392-07 que contiene previsiones específicas para promover encadenamientos.

En cuanto a la desconexión entre sectores, ya en 1983 un informe de la entonces Oficina Nacional de Planificación (ONAPLAN) hacía notar que “los dos sectores productivos más importantes, la industria manufacturera y la agropecuaria, funcionan esencialmente desvinculados uno del otro y, a su vez, del resto de los sectores productivos”. 

El desarrollo de una cadena de valor, sea comercial o productiva requiere, en la práctica, de enlazar transacciones como compra-venta de insumos, bienes intermedios y servicios (transporte, empaque, etc).  En el caso dominicano, estas compra-ventas cuando se efectúan con empresas del mercado local requieren de facturas con comprobante fiscal, inclusión del ITBIS, y reporte y pago del ITBIS facturado mensualmente. 

Para lograr el crédito del ITBIS avanzado, las empresas deben seguir las normas establecidas por la DGII, aun sean reconocidas como exportadoras o estén calificadas por PROINDUSTRIA para recibir facilidades.

En conclusión, las trabas administrativas han impedido el aprovechamiento de los instrumentos existentes. Incluso, varios artículos de la Ley 392-07 dedicados a fomentar los parques y distritos industriales, el trato equivalente para las compras locales hechas por empresas que se benefician de regímenes de exención fiscal, el establecimiento de centros de acopio y el procesamiento parcial, no cuentan con aplicación real.

El fomento de los encadenamientos productivos requiere voluntad de Estado. Las medidas que contribuyan a crear un marco favorable han sido o están siendo definidas, falta ahora su urgente puesta en ejecución.

 

Artículo AIRD - El Dinero, marzo 2019

Realizan taller “Innovación para la Competitividad - Marco Legal y Políticas Públicas”

La AIRD, conjuntamente con la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial (ONAPI) y el Consejo Nacional de Competitividad, llevó a cabo el taller “Innovación para la Competitividad - Marco Legal y Políticas Públicas”, en el que participaron representantes del público y privado, así como de la Academia, y contó con las conferencias magistrales de Eduardo Bitrán Colodro y Maximiliano Santa Cruz Scantlebury.

Conferencistas:

Eduardo Bitran Colodro, ingeniero civil y doctor en Economía. Vicepresidente ejecutivo de CORFO que impulsa la transformación de las escuelas de Ingeniería y el sistema de transferencia tecnológica de las Universidades al sector productivo.

Maximiliano Santa Cruz Scantlebury quien es asesor en el diseño de estrategias de propiedad intelectual, innovación y transferencia tecnológica para que empresas, universidades y gobiernos agreguen valor, creen identidad y generen ventajas competitivas. Es, además, uno de los tres árbitros en la disputa sobre propiedad intelectual y transferencia tecnológica entre EEUU y China en la Organización Mundial del Comercio. Dirigió el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI), la oficina de marcas y patentes de Chile, durante nueve años, desde el año de su creación en 2009 hasta octubre de 2018.

AIRD realiza visita de cortesía al Presidente Danilo Medina. Presentan agenda trabajo 2019-2020

Una representación de la Directiva Nacional de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), realizó una visita de cortesía al presidente Danilo Medina, en la cual presentó la agenda de trabajo de la nueva gestión 2019-2020.

En la reunión fueron abordados los principales temas de la agenda del sector industrial dominicano.

AIRD anuncia ganadores premio George Arzeno Brugal

Jairon Severino y Haydée Ramírez son galardonados con el Premio George Arzeno Brugal al Periodismo sobre la Industria Nacional

Industriales reconocen a Gustavo Volmar por el tratamiento de diversos temas que interesan al sector

La Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) anunció como ganadores del Premio al Periodismo Industrial “George Arzeno Brugal” a los periodistas Jairon Severino, del semanario El Dinero y Haydeé Ramírez, de la revista Contacto.

Circe Almánzar, vicepresidenta de la AIRD, expresó que tanto la directiva nacional de la AIRD como el Consejo del Premio están satisfechos por la diversidad temática de los trabajos presentados, la calidad de muchos de ellos, el enfoque de algunas de las problemáticas, lo que dificultó la selección tanto en la categoría de Diarismo como de Trabajo de Investigación.

“La política de puertas abiertas sostenida por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) se manifiesta en la atención que presta a la relación con los medios de comunicación, y aunque no siempre tenemos respuestas a todas sus preguntas y cuestionamientos, podemos decir, sin embargo, que nuestras propuestas y reclamos son parte de la agenda nacional gracias a los medios”, señaló Almánzar.

El Consejo Nacional del Premio también decidió realizar por quinto año consecutivo un reconocimiento a la Trayectoria Periodística, el cual recayó en esta ocasión en Gustavo Volmar, quien por años ha escrito diversos tópicos de interés para la industria, con un tratamiento que le hace merecedor de esta distinción. Volmar escribe diariamente en Diario Libre. Anteriormente fueron reconocidos Mario Méndez, Héctor Linares, Mario Rivadulla y José Báez Guerrero. La selección de Volmar se produjo de modo unánime.

En la categoría “Diarismo económico” el jurado decidió otorgar el premio a Jairon Severino por un conjunto de trabajos publicados en El Dinero, medio del cual es director, entre ellos: “Codevi: Un modelo para construir un muro de empleos formales” (Diciembre, 2018); “Certificaciones, la puerta a los mercados más exigentes” (Julio, 2018); “¿Qué pasó con los beneficios prometidos en el DR-CAFTA?” (Julio, 2018), y “Trazabilidad para frenar la venta irregular de alcohol y cigarrillos” (Octubre, 2018).

En la categoría de investigación, fue declarada como ganadora la periodista Haydée Ramírez, para lo cual se tomó en cuenta el reportaje titulado “El potencial del coco, una industria sin desperdicios” (Diciembre, 2018).

El Jurado decidió declarar desierta la categoría Reportajes Audiovisuales.

El Consejo del Premio lo componen los señores José Del Castillo Pichardo, Rolando Guzmán, Elena Viyella de Paliza, José Del Carmen Ariza, Carlos Despradel, Fernando Ferrán y Fabio Herrera Roa. En el equipo de apoyo técnico se encuentran Jacqueline Malagón y Circe Almánzar.

Estudio revela obstáculos y potencialidades de encadenamientos productivos en RD

Brache reclama que las ventas de la industria nacional a zonas francas y al sector turístico tengan el mismo trato impositivo que tienen las compras a suplidores extranjeros.

El factor más importante para que un país receptor de Inversión Extranjera Directa (IED) genere encadenamientos productivos en el área de manufactura es la disponibilidad de suplidores confiables en calidad y costos; lo que requiere un ambiente de negocio adecuado y una estabilidad económica y social en el país receptor, según indica el estudio “Fomento de Encadenamientos Productivos en el País”, el cual fue presentado por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) y contó con el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID-FOMIN).

El estudio indica que “las políticas de atracción de inversión extranjera, la focalización regional y por sectores claves representan instrumentos vitales en el desarrollo de los encadenamientos”.

Señala el informe que es necesario enfocar esfuerzos para que las empresas ubicadas en actividades receptoras de IED y en regímenes especializados como zonas francas no operen como enclaves. 

El estudio fue hecho por los consultores Pavel Isa Contreras, Elka Scheker, Lynette Batista y Danny Rodríguez quienes presentaron los resultados más relevantes en el Desayuno Temático titulado “Dificultades para fomentar los encadenamientos productivos en República Dominicana”.

Obstáculos o limitaciones al desarrollo de los encadenamientos productivos

Los obstáculos más relevantes con los cuales cuentan los encadenamientos productivos son la desconexión entre la IED y la acumulación de capacidades locales, el hecho de que los grandes exportadores actúan como enclaves sin derrames tecnológicos ni relacionamiento con la industria nacional. Además, altos niveles de desconfianza, falta de coherencia en políticas públicas y políticas de desarrollo productivo que mejoren las capacidades de las empresas locales y un régimen de incentivos con alto sesgo favorable a la importación de insumos.

Considera que República Dominicana perdió una oportunidad ya que los incentivos promovidos por las leyes dominicanas no tuvieron como propósito ni condición desarrollar el aparato productivo nacional, enlazar las actividades exportadoras con las productivas ni las inversiones con las necesidades industriales locales.

“Por tanto no imponían requisitos de desempeño basados en contenido local, proveedores nacionales, contratación nacional o transferencias de conocimiento y tecnología, RD solo exigía porcentaje exportado”, explica el informe, y añade que estos incentivos tampoco consideraron para su gradualidad el tipo de inversión o los montos, además de que la renovación de los mismos se realiza de forma automática, sin evaluación de desempeño o metas.

De modo enfático el estudio indica que las leyes de incentivos vigentes promueven la facilidad para importar y dificultan las compras locales (entre esas leyes se encuentran la Ley 8-90 que crea zonas francas de exportación; Ley 84-99 de reactivación de exportaciones; Ley 158-01 de Fomento al Desarrollo Turístico; Ley 28-01 para el Desarrollo Fronterizo).

“El desarrollo de una cadena de valor, sea comercial o productiva requiere, en la práctica, de enlazar transacciones como compra-venta de insumos, bienes intermedios y servicios (transporte, empaque, etc)”, señala el estudio. Indica que “Estas compra-ventas cuando se efectúan con empresas del mercado local requieren de facturas con comprobante fiscal especial para poder vender sin ITBIS y luego no pueden compensar el ITBIS que deben adelantar en la adquisición de sus insumos y servicios utilizados en el proceso productivo”.

Para lograr el crédito del ITBIS avanzado las empresas deben seguir las normas establecidas por la DGII, aun sean reconocidas como exportadoras o estén calificadas por PROINDUSTRIA para recibir facilidades.

“Los nuevos impuestos de la Ley 139-11, varios artículos de la Ley 392-07 dedicados a fomentar los parques y distritos industriales, el trato equivalente para las compras locales hechas por empresas que se benefician de regímenes de exención fiscal, el establecimiento de centros de acopio y el procesamiento parcial no cuentan con aplicación real”.

A pesar de que el sector industrial nacional cuenta con la Ley de Competitividad e Innovación Industrial, a 10 años de aplicación de la Ley la mayoría de sus instrumentos no se han desarrollado; aquellos que se aplicaron se vieron primero suspendidos y luego fueron limitados lo que respecta a su alcance original.

Brache: un mismo trato impositivo

Julio Virgilio Brache, vicepresidente de la AIRD, al tener las palabras iniciales de la actividad, señaló que para fomentar los encadenamientos productivos “es un gran reto que las industrias nacionales para ser competitivas cuenten –como parte de un ecosistema favorable- con la posibilidad de tener el mismo trato impositivo que tienen las compras a suplidores extranjeros por parte de las zonas francas y del sector turístico, y no que las empresas locales se vean obligadas a asumir impuestos de importación y un ITBIS que no pueden compensar al realizar estas ventas. El gran reto es que las autoridades puedan resolver esta situación para facilitar y promover los encadenamientos y hacer esto una política de Estado real, para generar mayor valor agregado nacional”.

Dijo que el ecosistema de negocios debe hacer ajustes importantes para que esto sea posible.

Sobre el potencial del fomento de encadenamientos productivos, y a modo de ejemplo, señaló que las zonas francas dominicanas importaron, el año pasado, más de US$4,000 millones. Sin embargo, sólo compraron cerca del 20% en el mercado local. “Es decir, que existe ahí un potencial de US$3,200 millones, más de 150 mil millones de pesos, una buena parte de los cuales podrían ser suplidos por empresas locales. Igualmente se podrían generar grandes oportunidades en relación al sector turístico”, dijo.

Brache animó a los industriales dominicanos a visualizar los encadenamientos productivos como una estrategia clara que favorece su eficiencia y promueve relaciones comerciales de largo plazo, que permite producir a una mayor capacidad o incrementar la capacidad instalada y que abre puertas a nuevos mercados.

La meta de los industriales: subir las exportaciones

Participación de la AIRD en el Almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio.

Los industriales dominicanos tienen una meta concreta: que República Dominicana deje de ser un país importador para convertirse en un gran exportador capaz de generar más empleos de calidad y una mayor cantidad de divisas.

Lograr esa reconversión no es tan fácil porque requiere de voluntad política para eliminar trabas burocráticas en algunas agencias del Gobierno, mejorar las negociaciones en tratados de libre comercio y en ese contexto la defensa de la producción local, más eficiencia en el sector eléctrico, y aprovechar la ubicación estratégica del país para abrirse a nuevos mercados.

Participaron en representación de la Directiva Nacional de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD): Celso Marranzini, presidente, Circe Almánzar vicepresidente ejecutiva, Julio Virgilio Brache, Vicepresidente, Juan Ventura, presidente de AIREN, Luis Concepción, presidente de ADOEXPO; Bredyg Disla, presidente de AIE-HAINA, y Fernando Espinal, presidente de INFADOMI

Fuente: Periódico Hoy