Palabras de Campos De Moya, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) en el Almuerzo Anual 2018

Martes 11 de diciembre de 2018 a las 12:30 p.m. en el Hotel Jaragua

 

Tengo una gran satisfacción: ser parte de un equipo de hombres y mujeres que durante cuatro años lideró la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), despejando el camino hacia una nueva etapa de industrialización en República Dominicana.

La diversidad de temas, procesos y situaciones que la institución que aglutina a los industriales dominicanos confronta cotidianamente es mucha y compleja. Marchamos sabiendo que buscamos expandir fronteras, pero también transformar el quehacer industrial y las condiciones de competitividad en que se desarrollan nuestros sectores productivos.

Me ha tocado vivir una etapa de transición en el mundo. Una etapa en que los radicalismos están a flor de piel, en la que países abanderados de la globalización y de la integración hoy están dirigidos por personas que lo cuestionan, en la que las grandes potencias están frente al abismo de guerras comerciales y en la que la tecnología incrementa cada vez más la brecha entre naciones.

Ante este difícil contexto mundial, para la AIRD ha sido aún mayor el desafío de defender e impulsar la industria nacional. Pero lo hemos hecho con entusiasmo, con entrega, continuando la labor de mis predecesores y trabajando como equipo para enfrentar los grandes retos de la industria.

Nos hemos esforzado en fomentar una visión de desarrollo sostenible que incluya una nueva industrialización para el país: la expansión de nuestras fronteras productivas vía la internacionalización de nuestras empresas y el crecimiento de las exportaciones; el impulsar la innovación y desarrollo como forma de abrir puertas anchas a la Cuarta Revolución Industrial; resolver definitivamente el tema eléctrico con sus múltiples implicaciones; el dotarnos de normas laborales que faciliten tanto el empleo formal como condiciones dignas para empleados y trabajadores; mejorar la facilitación de comercio, entre otros aspectos del día a día de la institución.

El camino hacia la nueva industrialización significa que las industrias estamos asumiendo una mentalidad nueva. Una mentalidad de sostenibilidad, de respeto a los consumidores, de economía circular; de construcción de cadenas de valor y encadenamientos productivos para crear mayor valor agregado; de poner un énfasis continuo en la calidad de lo que producimos; de fortalecer la formación y la calidad de vida de nuestros colaboradores; de trabajar para que nuestras operaciones sean amigables con el medio ambiente. Todo esto estableciendo alianzas público-privadas y con una actitud de diálogo constructivo.

Hoy dia la República Dominicana es, desde el punto de vista de sus indicadores macroeconómicos, una nación próspera, una nación que crece y ha crecido en todas sus actividades económicas en las últimas dos décadas, lo que nos debe llenar de orgullo. Para continuar la ruta de desarrollo del país y de un sector como el industrial debemos establecer una meta, un propósito, un punto que aspiremos alcanzar y que definamos cómo lo vamos a alcanzar.

En ese sentido, AIRD plantea con claridad la necesidad, primero, de que las industrias dominicanas se constituyan en ejemplo de modernidad, eficiencia y competitividad, y segundo, de que nos convirtamos en un país netamente exportador de bienes industrializados y agropecuarios y de servicios.  

Ambos propósitos van de la mano y ambos requieren del esfuerzo conjunto de todos los actores involucrados. Requiere también de un espíritu colectivo, como sociedad, en que asumamos que ciertamente el quehacer empresarial busca ganancias, pero también que es el éxito de este quehacer, en el marco de regulaciones que lo faciliten y organicen, el que hace posible el bienestar social. Las empresas, entre ellas las industrias, son parte fundamental de la búsqueda de una cada vez mayor calidad de vida para todos los dominicanos.

Me siento orgulloso de nuestra industria, porque he vivido y he aprendido lo que aporta, lo que construye, lo que anhela y lo que enfrenta diariamente. Por eso dije en una ocasión y vuelvo y lo repito hoy: La industria es el corazón del país.

La industria aporta estabilidad en el crecimiento, con una amplia diversificación e interconexión con otros sectores, que incide positivamente en el desempeño de otros sectores de la economía. Es diversificada, lo cual crea grandes ventajas en las posibilidades de empleo formal, salario y productividad del país.

La industria nacional es parte importante del crecimiento de la economía dominicana. Ha exhibido una tasa de crecimiento superior al 4% anual promedio durante los últimos 25 años, mostrando estabilidad y menor volatilidad que la mayoría de los sectores de la economía dominicana.

Según datos provenientes de la Tesorería de la Seguridad Social es el sector de la economía que mejores salarios paga en promedio y que mejores condiciones laborales ofrece a sus trabajadores. Lo que nos llena de satisfaccion, pues como hemos repetido una y otra vez: no hay mejor política social que un buen empleo formal.

Además, es el segundo mayor empleador de la economía y es uno de los sectores que mayor nivel de formalidad exhibe. Dos de cada tres empleos en el sector industrial son formales.

La industria manufacturera, es por tanto un sector esencial para el desarrollo de nuestro país, porque cuenta con mayor capacidad para crear empleos, formales y de calidad; porque tiene un gran potencial para comercializar sus productos y aprovechar mercados mucho más amplios; porque ahorra divisas y valor agregado nacional,  porque permite generar economías de Escala para incrementar la producción y la productividad, reduciendo costos; y porque goza de un gran espacio para la innovación, la transferencia de conocimientos y la difusión tecnológica, entre otros factores.

Somos una industria portadora de orgullo nacional, extendida por toda la geografía, pequeña, mediana y grande. En cada rincón del país el ingenio, el afán transformador, la capacidad emprendedora el talento se manifiesta. Las hay desde quienes transforman materia prima mediante métodos artesanales hasta aquellas que avanzan por los caminos de la industria 4.0, de la cuarta revolución industrial.

Los industriales creemos en el desarrollo de la República Dominicana, en la productividad, la competitividad y la transparencia. Somos una industria que se rige por principios y valores, que apuesta al desarrollo sostenible del país. Cumplidora de las normas, promotora del libre mercado, defensora de la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral, respetuosa de sus colaboradores y consumidores, y celosa de su comunidad y del medioambiente.

Encadenamientos productivos, empleo de mano de obra, bienestar en comunidades y ciudades, preocupación por procesos ambientalmente sostenibles, esfuerzo en el enlace con las universidades, cumplimiento de las obligaciones fiscales, lucha por la competitividad internacional, esfuerzos por superar condiciones adversas –internas y externas- es el panorama del sector. Un panorama esperanzador, pero desafiante.

El sector industrial es un sector de grandes hombres y mujeres, todos campeones. Un equipo que no juega solo. Que cuenta con el trabajo tesonero de empleados y obreros, que cuenta con un sector público que siempre nos escucha y que es abierto siempre al diálogo y buscar soluciones. La industria nacional es un motor de desarrollo. Industrializar más y más el país es una decisión ganadora.

Amigos y amigas,

Me siento orgulloso de que a partir de enero nuestra Asociación de Industrias de la República Dominicana pasa a estar liderada por una nueva generación. Cuando asumí la presidencia de la AIRD mi anhelo era dar paso a la juventud en el sector industrial. Hoy es una realidad, pues un equipo en su mayoría de jóvenes encabezado por Celso Juan Marranzini, asumirá las riendas de una institución que no me cabe la menor duda de que es una de las más importantes y de mayor incidencia en el país. Tengo la confianza de que Celso Juan recibirá, al igual que yo, todo el apoyo del sector y de que asumirá las riendas con entereza, pero sobre todo con nuevas convicciones e innovación.

Quiero agradecer a todas las personas que me han apoyado y que han colaborado con nosotros en estos 4 años. En especial al Presidente de la Republica, Lic. Danilo Medina Sanchez y en el a los Funcionarios y técnicos de su Gobierno presto a atendernos, a mis compañeros en INICIA, a la Directiva, Comité Ejecutivo y personal de AIRD en especial a su Vicepresidente Ejecutiva, Circe Almanzar, a mi esposa Alexandra, mis seis hijas y sus esposos algunos de los cuales hoy me acompañan.

No quiero terminar sin volver a repetir lo que dije hace unos meses en mi discurso ante la Cámara Americana de Comercio. El corazón del país, que es la industria, pequeña, mediana o grande, late. La sociedad, el Estado y sus instituciones están llamados a darle fuerza a sus latidos en cualquier decisión gubernamental, incluyendo cualquier cambio administrativo que incremente los costos de producción y que afecte su desarrollo. Pues lo que producimos aquí produce empleos aquí, genera impuestos aquí, mueve la economía de aquí y ahorra divisas a nuestro país.

Después de 4 años de presidir la Asociación de Industrias de la República Dominicana, mi optimismo por las oportunidades y el desarrollo industrial de nuestro país es mayor que cuando inicié mi gestión. Sinceramente creo que nuestro potencial es ilimitado.

Quiero culminar mis palabras parafraseando una carta del recien fenecido Presidente George H.W.Bush y que dejo en lo que seria el escritorio en la Casa Blanca del Presidente electo Bill  Clinton:

          “Cuando hoy vine a este podio senti la misma sensacion maravillosa y de respeto que tuve hace 4 años. Celso Juan, te deseo felicidad. Habran momentos dificiles los cuales se haran mas difíciles por las críticas, pero no pierdas el coraje, eres ya el Presidente de AIRD, te deseo lo mejor, tu éxito sera el éxito de nuestra Patria y yo estare apoyandote”.

 

Muchas gracias

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