Palabras de Celso Juan Marranzini, presidente electo de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) en el Almuerzo Anual 2018

Martes 11 de diciembre de 2018 a las 12:30 p.m. en el Hotel Jaragua


(Saludos).

El sector industrial dominicano está más que consciente de las transformaciones que se producen en la manufactura y en el intercambio comercial a nivel internacional. También estamos conscientes de que no responder a estos cambios a tiempo y del modo adecuado, es perder la oportunidad de constituirnos en la potencia industrial de la región que tanto hemos soñado.

Los ojos de nuestros competidores están sobre nosotros, pero no con los brazos cruzados, sino trabajando activamente para ganar espacios de mercado e incrementar exportaciones con cada vez mayor valor agregado.

En ese sentido, reiteró el compromiso de esta directiva de trabajar sin descanso por todas y cada una de las industrias dominicanas, seguro de que seguiremos creciendo y fortaleciendo nuestra capacidad productiva.

Expreso nuestro compromiso de dar continuidad a la agenda de trabajo actual, con la flexibilidad suficiente para adaptarla a nuevos retos que se avecinen, teniendo siempre presente los caminos hacia una nueva industrialización en el país.

Esta Asociación ha sido el punto de apoyo del sector manufacturero, superando difíciles retos cada día, pero con una visión de largo plazo de hacer de cada industria un punto de generación de empleos de calidad, de exportaciones, pago de impuestos y puntal del bienestar económico y social.

Nuestra forma de trabajar es incluyente con un grupo de hombres y mujeres comprometidos como los de directivas anteriores y como los que hoy conforman la nueva Directiva Nacional de la Asociación de Industrias de la Republica Dominicana para el periodo 2019-2020.

Entendemos la necesidad de buscar consenso, que existen posiciones diferentes de cómo enfrentar los problemas, pero que sin duda debe primar el objetivo de arribar a un punto común que resulte en el bienestar no solo del sector industrial, sino más importante en el equilibrio social que tanto anhelamos todos.

Necesitamos seguir fortaleciendo alianzas con los demás sectores productivos, turismo, agroindustria y zonas francas. Juntos podemos aumentar más las compras nacionales dando más valor agregado nacional a nuestras exportaciones, generando más divisas y multiplicando las oportunidades de empleos formales para que los miles de jóvenes que hoy se encuentran desempleados se conviertan en entes productivos para sus familias y la sociedad.

Consideramos muy importante, trabajar de la mano junto con el gobierno en una relación abierta y franca, ambos procurando el mismo objetivo: el de una nación próspera y justa.

Señoras y señores, 

Las economías y sociedades exitosas no asumen como pauta principal el adaptarse a los cambios, sino el generarlos.

Estamos en un momento donde se conjugan grandes transformaciones de tipo tecnológico, social y económico a nivel mundial, a los cuales la Republica Dominicana no queda ajena.

La 4ta Revolución Industrial, nuevas tendencias hacia la regionalización de los flujos de comercio, el cambio climático, cambios políticos y sus consecuentes efectos sociales y económicos serán factores a tomar en cuenta para nuestro necesario crecimiento.

Estamos llamados a planificar nuestro desarrollo procurando inversiones que nos permitan implementar cambios sustanciales en la producción nacional y en nuestra economía. Estamos ante una magnífica oportunidad de dotar a República Dominicana de una base fuerte para el desarrollo económico y social para los próximos años, siempre que logremos hacer los cambios que se han logrado para otros sectores, con una visión y reglas constantes de largo plazo, porque el desarrollo social más sólido es el que se fundamenta también en el desarrollo sostenible tomando la industria como punta de lanza.

Una parte importante de esa oportunidad la constituye la posibilidad de una nueva era de industrialización que podamos asociar a la transformación tecnológica y productiva, ambientalmente sostenible, capaz de generar más divisas y más empleos con mayor nivel de tecnificación, contribuyendo así a sostener la estabilidad macroeconómica y el crecimiento económico sin precedentes que ha exhibido la Republica Dominicana durante los últimos 20 años, convirtiéndonos así en un ejemplo en América Latina.

Tenemos los retos de atraer nuevas inversiones, ampliar la capacidad productiva, que las industrias trabajen en nuevos productos para las necesidades de los mercados nacional y de exportación, nuevos procesos para ser más eficientes, seguir avanzando en equiparar el nivel de Educación de nuestros profesionales del mañana al de los de Países desarrollados para la creación de más empleos formales que realmente brinden más oportunidades a los dominicanos, con nuevas reglas laborales más flexibles y justas.

En este orden, nuestro mayor desafío  es pasar de ser un país de importadores, a uno de exportadores, cambiar los déficits de balanza comercial por superávits,  llegar con una gran cantidad de productos dominicanos a los mercados de los países que hoy inundan con sus productos los anaqueles de los comercios de nuestro país y de otros mercados, lograr aprovechar los TLCs que hemos suscrito con países como Estados Unidos y Europa, que poseen en conjunto más de 700 millones de consumidores con el poder adquisitivo per cápita más alto del mundo. Esto debe ser un reto de todos los Dominicanos que propongo sea inculcado desde pequeño en las escuelas para que los Industriales, técnicos, profesionales y servidores públicos del mañana lleguen con ventaja a esta carrera.

Hoy más que nunca Hecho en República Dominicana debe ser sinónimo de calidad, innovación, generación de divisas, empleo digno, bienestar para todos los dominicanos y orgullo nacional. 

Hemos alcanzado metas. Nuevas metas se perfilan en el horizonte. Es valioso que como institución marchamos seguros de que nuestros logros de hoy y los de mañana, sirven a la industria y al país. 

La AIRD es y seguirá siendo un instrumento del sector privado para el desarrollo de la nación.

Antes de finalizar, quiero agradecer a todos los que han confiado en el equipo que formamos la nueva directiva que asume este gran reto de liderar la AIRD a partir de enero próximo.

Agradecemos a Campos de Moya por su apoyo y su guía en el proceso de transición hacia la nueva directiva. Gracias también a la directiva saliente y a los pasados presidentes por sus innumerables aportes.

Los esfuerzos y sacrificios de los Pasados Presidentes y Pasadas Directivas han hecho posible que esta Asociación este en el lugar que ocupa hoy. Sus legados son el mayor ejemplo para todos los que estamos dispuestos a poner un granito de arena.

Gracias al formidable equipo de profesionales de esta AIRD, y de forma especial a su Vicepresidenta Ejecutiva Circe Almánzar, por su disposición de siempre trabajar con excelencia para el logro de las metas que nos proponemos como asociación.

Hoy queremos hacerle un merecido reconocimiento a Campos de Moya, quien ha estado al frente, durante los últimos 4 años, de la Asociación de Industrias de la República Dominicana con compromiso, transparencia y con responsabilidad, que es el precio de la grandeza, como decía Winston Churchill.


Muchas Gracias

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