Palabras de Julio Virgilio Brache, vicepresidente de la Directiva Nacional en el Desayuno Temático "Dificultades para fomentar los encadenamientos productivos en República Dominicana"

Jueves 7 de marzo, 8:00 AM en el Salón Empresarial

Cuando desde el sector que represento hablamos de una política industrial moderna y, además, en constante revisión, hay algunos elementos que no pueden estar ausentes. Entre ellos, los encadenamientos productivos, un marco adecuado para la competitividad en un entorno de mercado abierto, una productividad basada en la innovación, y sobre todo en la internacionalización de las empresas. Esto, sin duda, permite que, como industriales, seamos capaces de crecer, competir, generar empleos cada vez con mayor valor agregado, fortalecer el mercado interno y conquistar nuevos negocios.

Los encadenamientos productivos buscan fomentar el enlace entre empresas que pueden beneficiarse mutuamente, ofreciendo sus capacidades y esperando ganar una mayor competitividad en el mercado. Se trata, pues, de negocios entre sectores o subsectores productivos, creación y/o fortalecimiento de los vínculos comerciales entre firmas que proveen bienes y servicios y firmas que los adquieren, en un ganar-ganar que incluye de algún modo a los competidores finales y, por lo tanto, que repercute en la competitividad y en la balanza comercial dominicana (lo que se compra en el mercado local por parte de firmas exportadoras se deja de importar, es sustitución de importaciones y se traduce en ahorro de divisas).

Los encadenamientos productivos fueron establecidos en el Segundo Congreso Industrial como uno de los ejes básicos para el desarrollo del país. Encadenamientos que constituyen parte de las estrategias para incrementar la competitividad en un entorno de mercado abierto.

Sobre el potencial del fomento de encadenamientos productivos, y a modo de ejemplo, las zonas francas dominicanas importaron, el año pasado, más de US$4,000 millones. Sin embargo, sólo compraron cerca del 20% en el mercado local. Es decir, que existe ahí un potencial de US$3,200 millones, más de 150 mil millones de pesos, una buena parte de los cuales podrían ser suplido por empresas locales. Un potencial similar o quizás mayor encontramos en relación al sector turístico.

Las empresas locales ya participan en el mismo, pero su participación puede ser cada vez mayor como suplidores confiables, cercanos y con la calidad que requieren estos clientes, pero el ecosistema de negocios debe hacer ajustes importantes para que esto sea posible.

Es un gran reto que las industrias nacionales para ser competitivas cuenten –como parte de ese ecosistema favorable- con la posibilidad de tener el mismo trato impositivo que tienen las compras a suplidores extranjeros por parte de las zonas francas y del sector turístico, y no que las empresas locales se vean obligadas a asumir impuestos de importación y un ITBIS que no pueden compensar al realizar estas ventas. El gran reto es que las autoridades puedan resolver esta situación para facilitar y promover los encadenamientos y hacer esto una política de Estado real, para generar mayor valor agregado nacional.

Animamos a los industriales dominicanos a visualizar los encadenamientos productivos como una estrategia clara que favorezca su eficiencia y promueve relaciones comerciales de largo plazo, que permite producir a una mayor capacidad o incrementar la capacidad instalada y que abre puertas a nuevos mercados.

En tal sentido, hoy presentamos los resultados del “Estudio para el fomento de las relaciones económicas entre los productores locales en tres cadenas de valor y las empresas exportadoras en la República Dominicana”. Estas cadenas de valor se refieren al plástico, dispositivos médicos y cacao. Nos detallarán las potencialidades, pero también los obstáculos para el desarrollo de dichos encadenamientos y para insertar, por lo tanto, a empresas dominicanas en las cadenas globales de valor.

Muchas gracias

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