Palabras de Celso Juan Marranzini, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), en el Taller “Innovación para la Competitividad - Marco Legal y Políticas Públicas de I+D+i”

14 de Marzo, 2019.

Son tiempos intensos. De lo artesanal a lo mecánico, de la mecánica a la tecnología, de la tecnología a la inteligencia artificial… las tendencias indican una innovación que no se detiene y que transforma el corazón del quehacer empresarial, haciendo veraz lo proclamado hace un par de años por un periodista bajo el grito de “innovar o morir”.

Nuestras industrias hablan de la Cuarta Revolución Industrial en la cual la tecnología es el catalizador clave de procesos de innovación ante un entorno en constante cambio. Bien podría decirse que estamos inmersos en una nueva era que se caracteriza, por la competitividad como una carrera que impulsa procesos de desregulación y apertura de mercados y de enorme volatilidad en la sostenibilidad de las empresas y por incertidumbres generadas por un ambiente en que, como se ha dicho en otras ocasiones, la única constante es el cambio.

Este panorama pone en evidencia que para las empresas sobrevivir requieren nuevos planteamientos y un marco de mejora continua, incluyendo el marco legal en que impulsan la innovación, investigación y desarrollo. Las empresas necesitan dotarse de nuevas capacidades, haciéndose capaces de dar respuestas estratégicas y sostenibles a estos retos- Necesitamos nuevas respuestas. Enfrentarnos al presente con métodos del pasado seria hipotecar el futuro.

Parte de esas respuestas son internas a las empresas, pero otras se refieren a la existencia de un marco legal y de políticas públicas que favorezcan la Investigación, Desarrollo e Innovación. Un marco que se enfoque en las industrias como pilar del desarrollo sostenible de la nación, como punta de lanza de las exportaciones y generación de empleos de cada vez mayor calidad, como soporte de la innovación.

Sin duda alguna, este tipo de marco sería uno de los mejores aportes, sino el mejor, de los Estados a la competitividad empresarial. Un aporte a un ecosistema favorable a la inversión privada, a la alianza entre actores públicos y privados.

Es por esto que este Taller constituye un excelente espacio para analizar el tema, establecer en cuál situación nos encontramos y los retos existentes. Nada más propicio en un año declarado por el Gobierno como Año de la Innovación y la Competitividad.

No estamos hablando de un programa o un proyecto, sino de políticas públicas que pueden incluir programas y proyectos, de una cultura de innovación permanente con resultados beneficiosos para las empresas y para el país.

Un factor común en los distintos esquemas de competitividad es el que se refiere al capital intelectual y su relación con la capacidad de innovación, de ahí que necesitemos ver la innovación bajo un enfoque sistémico que permita el análisis y diseño de políticas de innovación que se organizan en un Sistema Nacional de Innovación. Es importante que en este taller podamos revisar y comprender los factores que han frenado un entorno macroeconómico y jurídico que favorezcan la innovación en el país, así como presentar elementos básicos que deberían ser incluidos en una política de ciencia, tecnología e innovación.

Hoy tenemos con nosotros a dos expertos de incuestionable calidad para tratar algunos aspectos de este tema.

Eduardo Bitran Colodro, ingeniero civil y doctor en Economía. Vicepresidente ejecutivo de CORFO que impulsa la transformación de las escuelas de Ingeniería y el sistema de transferencia tecnológica de las Universidades al sector productivo.

Maximiliano Santa Cruz Scantlebury quien es asesor en el diseño de estrategias de propiedad intelectual, innovación y transferencia tecnológica para que empresas, universidades y gobiernos agreguen valor, creen identidad y generen ventajas competitivas. Es, además, uno de los tres árbitros en la disputa sobre propiedad intelectual y transferencia tecnológica entre EEUU y China en la Organización Mundial del Comercio. Dirigió el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI), la oficina de marcas y patentes de Chile, durante nueve años, desde el año de su creación en 2009 hasta octubre de 2018.

El ecosistema de negocios en nuestro país está llamado a crecer en innovación, que es lo mismo que crecer en competitividad. Privilegiar la industria es una puerta ancha a este propósito.

Muchas gracias.

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