Palabras de Campos De Moya, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), durante el desayuno temático

“Acciones industriales que transforman: Nestlé, creación de valor compartido”

Jueves 24 de mayo de 2018, 8.00 AM en el Salón Empresarial

La Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) celebra hoy su cuarto desayuno temático titulado: “Nestlé: creación de valor compartido”, en el cual esta empresa presentará su filosofía corporativa que marca sus operaciones en los 150 países donde tiene presencia bajo la oferta de productos que impacten la calidad de vida poblacional vía la nutrición, pero también con programas de integración social, económica y ambiental.

Estos desayunos se centran en prácticas industriales que apuntan a la sostenibilidad de sus operaciones y del entorno en que hacemos negocios. Nestlé busca la creación de valor a largo plazo, tratando de mejorar las condiciones comerciales y las capacidades productivas de sus proveedores, mejorar sus estándares y eficiencia, concentrándose en áreas como la nutrición, el agua, la sostenibilidad y el desarrollo rural.

Hoy estará con nosotros Alexandre Carreteiro, jefe de mercado de Nestlé para territorios del Caribe Latino. Presentará las iniciativas de valor compartido que se desarrollan en República Dominicana, clasificadas en tres grandes áreas de impacto: Personas y familias, Comunidades y El Planeta.

Nestlé Dominicana tiene más de 60 años de operación en el país, representando marcas como Carnation, Nescafé, La Lechera, Nido, Coffee Mate, Maggi, NescaféDolce Gusto, Kit Kat, Nespresso, Nesquik, Cheerios, Helados Nestlé, Buitoni, Perrier, San Pellegrino, Vittel, Purina, Friskies y Alpo, entre otras.

Hay una premisa que hacemos nuestra: si nuestros negocios tienen la voluntad de prosperar a largo plazo, también han de hacerlo las comunidades a las que servimos mediante la generación de empleo, cuidado del medio ambiente y, sobre todo, productos saludables, con calidad internacional y a precios competitivos. La visión de que es una “obligación” o una ayuda a la comunidad o a un segmento ha quedado bien atrás. Se trata de aprovechar las oportunidades para fortalecer el negocio a largo plazo y de garantizar una relación amigable con nuestros consumidores y nuestro entorno.

Esta visión implica que nuestros recursos sean utilizados de modo cada vez más eficiente, que seamos capaces de crear cadenas de valor, encadenamientos productivos, que aportemos a mejorar las condiciones que favorezcan el desarrollo local. Se trata de ampliar el compromiso de las industrias con las buenas prácticas y la sostenibilidad.

Es sobre esto que Nestlé nos expondrá hoy, escuchemos. Es una buena oportunidad para aprender.

Muchas gracias.

Palabras de Campos De Moya, presidente de la AIRD en el Lanzamiento del Clúster de la Construcción 02 de mayo de 2018, 10:00 a.m. en el Salón Empresarial

La Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) presenta hoy el Clúster de la Construcción, el cual es un espacio que permitirá el impulso de encadenamientos entre los diversos subsectores y empresas que conforman el sector.

Este clúster permitirá incrementar la capacitación del capital humano de las empresas, mejorar la calidad de los productos de la industria destinados al sector y fortalecer el aporte de la construcción a la economía dominicana.

El clúster cuenta con el apoyo de la Asociación de Constructores y Promotores de Vivienda (ACOPROVI), la Cámara Dominicana de la Construcción y sus miembros, así como el conjunto de asociaciones afiliadas a la AIRD que se dedican a esta área de la industria, entre ellas: Asociación de la Industria del Plástico (ADIPLAST); Asociación Dominicana de Acero (ADOACERO); Asociación de Usuarios no Regulados (ANUNR); Asociación Dominicana de Productores de Cemento Portland (ADOCEM); y asociaciones regionales como la Asociación de Industrias y Empresas de Haina y Región Sur (AIE-Haina y Región Sur); Asociación de Industriales de la Región Norte (AIREN), entre otras.

Siempre hemos propugnado por la alianza público-privada para el desarrollo de infraestructura. Creemos firmemente que con el esfuerzo privado y con políticas públicas que faciliten la adquisición de viviendas, con la superación de trabas burocráticas, con los planes de construcción de infraestructura y las posibilidades de que el sector empresarial se involucre en este proceso, el panorama es positivo para este segmento industrial, pero se requieren esfuerzos intencionales para fortalecerlo.

El Clúster de la Construcción impulsará un mayor valor agregado, el consumo de los productos locales los cuales son de calidad internacional y encadenamientos productivos. La competencia mundial es dura, pero la industria local tiene capacidad y tiene calidad suficiente para esa competencia. La construcción genera muchos empleos.

Este sería el 9no clúster de la AIRD. Otros son: Belleza; Cacao y sus derivados; Plástico; Cine; Ron; Limpieza; Papel, cartón y gráfica; y Pastas y galletas.

Se trata de promover una mayor conectividad, carreteras, vías de acceso, mejoría en la infraestructura, viviendas, edificaciones, fortaleciendo la innovación y la producción local”.

Muchas de nuestras obras de infraestructura han sido construidas con financiamiento internacional. No nos oponemos a dichos créditos, pero consideramos erróneo aceptar que dichos financiamientos se sujeten a la condición de comprar productos necesarios en los países que prestan, muchas veces sobrevaluados, que implican pérdidas para el Gobierno y pérdidas para el país.

La construcción utiliza insumos provenientes de la industria nacional como el acero, cemento, plástico, arena, cal, madera, blocks, varillas, pinturas, químicos, etc., por este motivo es uno de los principales motores de la economía del país, ya que beneficia alrededor de 66 ramas de actividad a nivel nacional. El segmento está ampliamente diversificado.

Otros productos también utilizados son el cemento, blocks, acero, morteros, hormigón, prefabricados. Además, productos de terminación (mármol, mosaicos, piedras naturales, pinturas, elementos decorativos). Dentro de cada uno de estos el país cuenta con una oferta diversificada.

Con el esfuerzo privado y con políticas públicas que faciliten la adquisición de viviendas, con los planes de construcción de infraestructura y las posibilidades de que el sector empresarial se involucre en este proceso, sumado al crecimiento de las exportaciones de algunos renglones, el panorama es positivo para este segmento industrial. 

Comportamiento:

La construcción es un sector que en los últimos cinco años (2013-2017) ha evidenciado una alta volatilidad. Sin embargo, las tendencias en el presente año son a retomar un crecimiento cercano a los dos dígitos y su importancia en la actividad económica se mantiene. El Clúster, en ese sentido, contribuirá a estabilizar este crecimiento.

Según información de la Oficina Nacional de Estadísticas, en los meses de Enero y Febrero de registraron un total de 156 permisos de construcción, siendo Santo Domingo (56), el Distrito Nacional (40) y Santiago (36) las tres provincias con mayor cantidad de permisos otorgados.

De acuerdo a esta misma fuente, en cuanto a montos registrados, en los dos primeros meses del año (enero y febrero) se registraron inversiones por un total de RD$12.2 mil millones. De ese total, cerca del 65% se invirtió en Santo Domingo (RD$8 mil millones). Esta tendencia indica un crecimiento significativo con relación al 2017, cuando se registraron inversiones en el sector privado por un total 36.5 mil millones durante todo el año.

En el sector privado se construyeron un total de 814 unidades, predominando los apartamentos (648 apartamentos, lo que equivale a 79.6% del total, y 117 viviendas (14.4%). Es decir, el 94% de las construcciones fueron soluciones habitacionales.

Palabras de Campos De Moya, presidente de la AIRD en el Desayuno Temático ¨Acciones Industriales que transforman: Caso Philip Morris Dominicana¨

Miércoles 25 de abril de 2018 a las 8:00 a.m. en el Salón Empresarial

 

(Saludos).

El Objetivo No. 12 de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles plantea la necesidad de “garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles”, visualizando a las empresas como actores fundamentales en el logro de este y los demás objetivos de esta declaración de las Naciones Unidas efectuada en el 2015.

La CEPAL nos indica que el consumo y la producción sostenibles consisten en fomentar el uso eficiente de los recursos y la eficiencia energética, infraestructuras sostenibles y facilitar el acceso a los servicios básicos, empleos ecológicos y decentes, y una mejor calidad de vida para todos. Su aplicación ayuda a lograr los planes generales de desarrollo, reducir los futuros costos económicos, ambientales y sociales, aumentar la competitividad económica y reducir la pobreza.

En definitiva, se trata de eficiencia, de hacer más y mejores cosas con menos recursos, de incrementar las ganancias netas a la vez que aportamos a una mayor calidad de vida para todos los involucrados: empresas, consumidores, autoridades, academias, productores agrícolas, suplidores de materias primas, la cadena de suministro de una industria responsable.

Hace un par de meses conocimos aquí en la AIRD el caso de CAEI, luego el de Bepensa Dominicana, y hoy nos enfocamos en una empresa que vincula industria y agro de un modo fuerte: Philip Morris Dominicana.

Pedro Francisco Bonó, al que algunos consideran el padre de la sociología dominicana, llegó a llamar el tabaco “el padre de la patria” por la cantidad de empleos y de riqueza que generaba entre todas las clases sociales, las repercusiones que en su momento tuvo sobre el incipiente aparato productivo dominicano y la cultura que se desarrolló en torno a este producto.

Hoy, más de dos siglos después, Philip Morris Dominicana nos entusiasma con sus prácticas que buscan hacer del tabaco –junto a otros productos y junto a otras industrias- sino el “padre”, por lo menos un elemento clave del desarrollo agroindustrial dominicano.

Agradecemos a Gabriela Wurcel, vicepresidente de las Américas de Asuntos Corporativos de PMDO, y Liliana Cabeza, Directora General de PMDO, el que hoy podamos encontrarnos para compartir sus experiencias de sostenibilidad.

En AIRD estamos claros  que  los Objetivos de Desarrollo Sostenible, como agenda, que nos presentará hoy Philip Morris Dominicana, agentes de cambio, de soluciones, para una sociedad que, como la dominicana, necesita mantener su esperanza se convierten en agentes  de desarrollo para nuestra sociedad.

Muchas gracias.

Palabras de Campos De Moya, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), en el lanzamiento del 3er Congreso Industrial

Martes 24 de abril de 2018 a las 11:30 a.m. en el Salón Empresarial

 

Muy buenos días,

Hace seis años, el 18 de abril del 2012, presentamos las conclusiones del Segundo Congreso de la Industria Dominicana: un conjunto de estrategias y acciones que debían impulsar al sector industrial dominicano hacia una mayor competitividad y convertirnos en un pilar fundamental del desarrollo económico y social de la nación. El eslogan entonces fue: Hacia una Nueva Era del Sector Industrial.

En aquella ocasión, como ahora, la industria local y las zonas francas industriales actuamos bajo un mismo enfoque, entendiendo que el país está llamado a formar y fortalecer un único gran sector exportador dominicano. Un sector que actúa bajo la visión de la Estrategia Nacional de Desarrollo que plantea que podemos ser un país próspero, donde se vive con dignidad, seguridad y paz.

Para esto, la industria habría de tornarse en un dinamizador de la economía. Hoy tenemos que decir que hemos avanzado, pero muy poco con relación a las metas trazadas y con relación a lo alcanzado por nuestros competidores. A nivel general hemos alcanzado un 51% de avance. Puede decirse que nos hemos quedado a medio camino.

Es una pena que después de seis años sigamos con los mismos temas y muy pocos se hayan concluido. 

En cuanto a Política Comercial, Exportaciones y Producción Sostenible, sólo avanzamos hasta un 48% en las acciones propuestas, en este renglón contemplamos temas como la posibilidad de un Fondo de Promoción de las Exportaciones, desarrollo de planes de negocios de exportaciones, agilización del Registro Sanitario, involucramiento del Cuerpo Diplomático, entre otros.

En Financiamiento para el Desarrollo alcanzamos un 66%. La razón de este pobre comportamiento es que hemos avanzado en definir nuevos mecanismos, pero falta mucho a su implementación y su efectividad.

Vimos como básico en una política industrial el fomento de encadenamientos productivos entre sectores.  El balance nos permite afirmar que hemos avanzado en un 69%. Las metas anheladas no se lograron cumplir, en muchos casos por las trabas administrativas que impiden un encadenamiento efectivo entre sectores productivos, de hecho, en algunos casos se han incrementado estos obstáculos. La actitud de las empresas de zonas francas y de la industria local de involucrarse es positiva, siendo una muestra los match makings, celebrando cientos de reuniones entre actores.

La política de compras gubernamentales debe variar, como indicamos en el Día de la Industria. Se han hecho esfuerzos para involucrar a las PYMES, pero al parecer para algunas instituciones no se visualizan las compras como parte de un proceso de fortalecimiento de la industria nacional, con una visión integral de lo que es una política industrial.

En cuanto a Infraestructura, alcanzamos un 58% de nivel de avance. Hemos avanzado. Falta concluir la circunvalación de Santo Domingo, reducir peajes para aprovechar estas infraestructuras como elemento de competitividad y, sobre todo, concluir de una vez por todas el Pacto Eléctrico para resolver uno de los mayores escollos arrastrado por año que es el suministro eficiente de energía eléctrica.

Un eje formulado fue el de Fomento del Empleo Formal, en el cual avanzamos en un 50%. Gracias al 2do. Congreso Industrial, el Presidente Medina convocó el Diálogo para la Reforma del Código Laboral, pero este proceso no ha concluido, lo cual permitiría a las empresas la posibilidad de crear más empleos y una menor carga en costos laborales.

Es importante resaltar el apoyo dado por el Gobierno a la formalización de las PYMES.

En Capital Humano, Investigación, Desarrollo e Innovación, mostramos un pobre 31% de avance. Es un área en la que necesitamos, con urgencia, la definición de políticas que permitan impulsar la innovación.

Finalmente, en Apoyo Institucional alcanzamos un avance de 63%. Se aprobó la nueva Ley del MICM, pero siguen persistiendo problemas de duplicidad y solapamiento en instituciones del Estado que sirven de apoyo al sector industrial.

La Mesa Presidencial de Seguimiento a la Política Industrial recibió un empuje inicial significativo, pero a la fecha tiene cuatro años que no se reúne.

Las metas son amplias, pero el avance ha sido insuficiente y se han profundizado temas críticos para el país, tales como un crecimiento pírrico del empleo en el sector industrial, profundización del déficit comercial, insuficiente participación de nuestras exportaciones en las exportaciones mundiales, caída de la participación del sector en el PIB, problemas en el sector eléctrico con un Pacto que no acaba de firmarse y mucho menos de respetar su posible implementación, un Índice Global de Competitividad por debajo de la meta propuesta en la Estrategia Nacional de Desarrollo, entre otros aspectos.

Las exportaciones con respecto al PIB en el período han ido perdiendo participación y hemos quedado lejos del promedio en Latinoamérica.

La falta de implementar a cabalidad las acciones propuestas nos amenaza con hacer tambalear lo poco logrado. Hay que revertir la tendencia, hay que aferrarnos al cambio.

Hoy nos abocamos al proceso del 3er Congreso Industrial, seguros de que están dadas las condiciones para que el sector privado y el sector público, aunando esfuerzos, puedan desarrollar un proceso de discusión y elaboración de propuestas que conduzcan al país hacia una nueva era de industrialización bajo las consignas de “Productividad, Inclusión, Sostenibilidad”.

Esperamos aportar para la definición de políticas de desarrollo productivo que tomen en cuenta que estamos llamados a planificar nuestro desarrollo productivo con inversiones que nos permitan implementar cambios estructurales en nuestra economía. 

Como señalamos al celebrar el Día de la Industria Nacional, la política industrial a la que aspiramos ha de tomar en cuenta que lo que producimos aquí genera empleos aquí, impuestos aquí, mueve la economía, ahorra divisas, haciendo posible que la política comercial conduzca a reducir nuestros tradicionales déficits comerciales. 

Se trata de una política que fomente instrumentos financieros de desarrollo productivo a largo plazo, de apoyo financiero a la tecnología, la innovación, la maquinaria industrial.

Hemos sido exitosos en atraer inversión extranjera –como ya explicamos anteriormente-, pero una política industrial ha de enfocarse en el carácter estratégico de dicha inversión para lo cual es importante adoptar políticas administrativas, fiscales y formativas locales orientadas a que las empresas nacionales puedan suplir eficientemente y con mayores estándares de calidad a las empresas extranjeras. 

Una política industrial en que se tome en cuenta el desarrollo productivo en todas las decisiones del Estado, sobre todo en las compras gubernamentales. 

Estas son algunas de las cosas que discutiremos en este proceso que es el Tercer Congreso Industrial, en el cual ocho instituciones participan de la coordinación: Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), Asociación Dominicana de Zonas Francas (ADOZONA), Ministerio de Industria y Comercio y MIPyMES, Ministerio de la Presidencia, ProIndustria, Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación, CEI-RD y Consejo Nacional de Competitividad. 

Además, contamos con la riqueza de la participación de todas nuestras asociaciones afiliadas, así como de líderes industriales, técnicos, industrias de diversos sectores, en un proceso rico que se extenderá hasta el mes de septiembre y que pondrá en manos de los hacedores de políticas públicas y en manos del sector industrial propuesta que han de llevarnos hacia una nueva era de industrialización bajo el lema de PRODUCTIVIDAD, INCLUSIÓN, SOSTENIBILIDAD.

Muchas gracias.

Palabras de Campos De Moya, presidente de la AIRD durante la firma del Convenio AIRD-BID/ FOMIN

Lunes 9 de abril de 2018, 9:00 AM en el Salón Empresarial

 

(Saludos).

Al pronunciar la Proclama con motivo del Día de la Industria Nacional indiqué que las economías y sociedades exitosas no asumen como pauta principal el adaptarse a los cambios, sino el generarlos. También indiqué que una parte importante de la oportunidad que tenemos por delante la constituye la posibilidad de una nueva era de industrialización que podamos asociar a la transformación tecnológica y productiva, ambientalmente amigable, capaz de generar empleos de calidad y de sostener el crecimiento económico que hemos tenido en los últimos 20 años. La transformación del modelo económico dominicano está llamada a hacer de la industria la punta de lanza de este desarrollo.

Hoy quiero presentar, bajo esa visión que es la visión de los industriales dominicanos, un proyecto que se enfoca en el sector manufactura de plástico y en el sector de la construcción, en los cuales busca implementar una dinámica que los acerque a lo que los expertos han llamado “economía circular”. Se trata del Programa de Innovación y Remanufactura en los sectores del Plástico y la Construcción, con un costo total de US$2.4 millones.

Se han priorizado los sectores de plástico y construcción, debidos al alto impacto que tienen en la economía dominicana, y por existir experiencias en otros países que sirven de base.

Este programa será ejecutado por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), con el apoyo financiero del Fondo Multilateral de Inversiones (BID-FOMIN) el cual aportará US$1,179,650, mientras que la AIRD y las empresas participantes aportarán US$1,206,850. Es el convenio que firmamos hoy ambas instituciones.

De manera directa el proyecto beneficiará a las pequeñas y medianas empresas del sector plástico y construcción ajustando sus modelos de producción para aprovechar la reutilización de los residuos generados en sus procesos de transformación. En este sentido, estarán involucradas un total de 80 empresas pertenecientes a los subsectores de plásticos flexibles, rígidos y plásticos de construcción; con 20 empresas fabricantes de agregados, terminaciones y acabados, entre otros. Dichas empresas aportarán al menos el 55% del costo de las actividades de las cuales serán beneficiadas.

De manera indirecta se beneficiarían alrededor de 450 empresas quienes utilizarán una plataforma de intercambio de materiales para la adquisición de residuos que se puedan reincorporar en sus procesos de producción. En adición se calcula algunas 10 asociaciones de separadores de residuos quienes podrán vender el material que hayan recolectado en los vertederos. Igualmente se estima que unas 1,700 personas principalmente técnicos y especialistas se beneficiarán de los conocimientos que se generen en el marco del proyecto.

Además, al menos ocho instituciones del sector público y privado aprovecharán la generación de conocimiento, algunas de las cuales podrán mejorar normas y reglamentos en la disposición de residuos, así como llevar a escala los modelos desarrollados. Entre ellas se encuentran el Ministerio de Medio Ambiente, el Consejo Nacional para el Cambio Climático, y la Red Nacional de Apoyo Empresarial a la Protección Ambiental, entre otras.

El objetivo final es profundizar y consolidar cambios en las empresas locales de manera que su modelo productivo sea sostenible y con bajo impacto al medio ambiente.  El objetivo específico de la iniciativa busca reducir y aprovechar al máximo la cantidad de residuos generados por las empresas dominicanas en una lógica de economía circular.

La AIRD trabajará, junto a las empresas, en los procesos de transformación de materias primas del sector manufacturero de plástico y el sector construcción, desarrollando, replicando y escalando soluciones basadas en el rediseño de procesos productivos que permitan la reutilización de desechos que generan.

Se trata de un cambio que fortalece la propuesta de una nueva industrialización. Se trata de establecer principios y metodologías que nos lleven desde una economía lineal a una economía circular, reduciendo el costo de producción, generando un mayor valor agregado y más empleos formales.

Se trata de que las empresas tomen conciencia, disminuyan costos y actúen en consecuencia al darse cuenta de la oportunidad que existe para sus desechos sólidos propios de las etapas de transformación y post-consumo.

El Programa promoverá el establecimiento de una bolsa para intercambio de residuos que puedan ser ofertados como materia prima a otras empresas, para lo cual se analizará el potencial de las cadenas de valor que permita identificar qué empresas pueden aprovechar los residuos generados;

Además, se establecerá un espacio que busque sensibilizar y acelerar el paso a una economía sostenible y eficiente en cuanto al uso de las materias primas en el sector industrial, constituyéndonos así en un centro de innovación que sirva como think-tank y do-tank para la transformación hacia una economía circular.

Se creará una plataforma digital a través de la cual la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), ejecutor del proyecto, actuará como ente conector entre los diferentes actores, genere un espacio que permitan cerrar el ciclo de vida de materiales y/o desechos, y se facilite el intercambio de los residuos producidos entre empresas.

Estamos empujando la innovación. El proyecto es el primero en nuestro país desde una óptica de ecosistema que pone en el centro a las cadenas de valor empresariales. Principios, metodología, tecnología de la información, comercio de residuos y materias primas derivadas, todo un desafío para darnos cuenta de que la industrialización avanza a etapas nuevas y de que las políticas que impulsemos en esa dirección son políticas a favor de la preservación del medio ambiente y del bienestar económico y social, es decir, las políticas de industrialización son políticas a favor del desarrollo sostenible de República Dominicana.

Muchas gracias.

Palabras de Campos De Moya, presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), durante el Desayuno Temático: “Reflexiones sobre la Encuesta Nacional de Actividad Económica: El impacto del sector industrial en la economía”

Jueves 15 de marzo de 2018, 8.00 AM en el Salón Empresarial

Hace un siglo se confiaba en la sabiduría de los capitanes de la industria, en la información contable disponible y en análisis de perspectivas económicas o política, para tomar decisiones en torno a inversiones o políticas públicas a implementar. Estos elementos siguen siendo fundamentales, pero hoy en día también contamos con lo que se ha llamado “inteligencia económica”, en lo que incluyo como insumo clave la información proveniente de fuentes estadísticas que, a la vez, se basan en investigaciones de campo.

La Encuesta Nacional de Actividad Económica (ENAE) es un extraordinario instrumento en esa dirección. Felicitamos a la Oficina Nacional de Estadística (ONE) por su empeño en suministrar información muy importante para la toma de decisiones, tanto pública como privada, y por su empeño también en hacerla accesible a todos, mostrando así una transparencia tan necesaria a la vida política, económica y social de República Dominicana. Gracias, doña Alexandra Izquierdo, por su dedicación a suplirnos información de calidad para nuestras decisiones.

No pretendo exponer o hacer un análisis de la publicación que hoy la ONE pone a nuestra disposición. Sin embargo, es útil recordar, como lo refleja este informe que su directora Alexandra Izquierdo nos va a presentar hoy, la importancia de la industria manufacturera en el desarrollo sostenible de nuestro país, sobre todo en el empleo, las remuneraciones, los ingresos, los gastos, las utilidades, el uso de tecnología, información y comunicaciones, las fuentes de financiamiento y las condiciones del acceso al crédito de las empresas manufactureras. 

Cuando se realiza una radiografía estadística de una actividad se busca mostrar lo saludable o no de esta actividad como, por ejemplo: la manufacturera. El retrato que se esboza en esta publicación es valioso, muy valioso. No es pretensión de la ONE ser exhaustiva en este informe (y no lo puede ser, dado lo complejo de la actividad productiva). 

Sin embargo, toda la data que tenemos hasta ahora nos hace concluir que la industria nacional es uno de los sectores más sanos de la economía y qué riquezas aporta, pues se encadena con todos los demás sectores y permite generar mayor valor agregado, exportaciones y sobre todo ahorro de divisas. Pero la data también nos lleva a reflexionar sobre la conveniencia o no de las políticas públicas e inversiones que estamos llevando a cabo en el país para garantizar un desarrollo sostenible no sólo de la industria sino de toda nuestra nación.

En la AIRD hemos repetido hasta el cansancio que los países que han alcanzado mayores niveles de desarrollo son los que han apostado a su industria nacional, la innovación y las exportaciones. En este año dedicado a las exportaciones esperamos que estos informes nos ayuden a repensar el camino que debemos llevar para revertir la tendencia de la desindustrialización, que sin más y mejores industrias no llegaremos a ser un país exportador. Estamos confiados en que nuestra oradora y panelistas invitados a este desayuno temático nos arrojarán luz en esta importante reflexión.

Muchas gracias.