Clima de Inversión y Seguridad ciudadana. Participación Campos De Moya, Presidente AIRD en el Diálogo FUNGLODE

 

Clima de Inversión y Seguridad ciudadana.

Participación Campos De Moya, Presidente AIRD en el Diálogo FUNGLODE

 

El origen moderno del concepto «seguridad ciudadana» es consecuencia directa de otro concepto del siglo XVIII al inicio de la Edad Contemporánea: el orden público.

Este es un concepto liberal que aparece en el artículo 9 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, documento fundamental de la Revolución Francesa:

Nadie puede ser inquietado por sus opiniones, incluso las religiosas, siempre y cuando su manifestación no altere el orden público establecido por la ley.

El artículo cuatro del mismo documento relaciona la libertad individual con este concepto:

La libertad consiste en poder hacer todo lo que no sea perjudicial al otro. Así, el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre no tienen otro límite que aquellos que aseguren a los otros miembros de la sociedad el disfrute de estos mismos derechos; estos límites sólo pueden estar determinados por la ley.

La consecuencia es nadie puede hacer nada que sea perjudicial a los demás.

La Organización de los Estados Americanos (OEA) define la seguridad ciudadana como la inexistencia de violencia y delito, salvaguardada por el Estado.

Por su parte el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) aporta una definición inicial calificando la seguridad ciudadana de aquella seguridad humana que previene contra el delito súbito contra las personas y su patrimonio:

“La seguridad ciudadana es una modalidad específica de la seguridad humana, que puede ser definida inicialmente como la protección universal contra el delito violento o predatorio. Seguridad ciudadana es la protección de ciertas opciones u oportunidades de todas las personas —su vida, su integridad, su patrimonio— contra un tipo específico de riesgo (el delito) que altera en forma "súbita y dolorosa" la vida cotidiana de las víctimas.

De ahí que seguridad ciudadana y clima de inversión están íntimamente atados.

En líneas generales, por seguridad ciudadana debe entenderse el conjunto de acciones democráticas en pro de la seguridad de los habitantes y de sus bienes, y ajustadas al derecho de cada país.

La autoridad es así ejercida por los poderes públicos y de ahí la importancia de la separación de los tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial. Además debemos agregar la importancia de los Ministerios del Interior y Policía,  los tribunales de justicia, fuerzas policiales y la capacidad de poner al infractor en disposición de la autoridad judicial.

En nuestro país, estamos preocupados por la Seguridad Ciudadana y el clima de inversión y es así como el Presidente Danilo Medina, en su discurso de toma de posesión el 16 de agosto pasado, planteó algunas propuestas e ideas sobre la seguridad ciudadana que quiero reiterar a continuación:

El Presidente expresó un especial énfasis en este segundo mandato “en la protección y la seguridad de la población” e indicó que ya cuenta con un marco legal más  moderno y eficiente, que incluye la ley para la reforma de la Policía Nacional y otras iniciativas esenciales, como son la ley de tenencia de armas, la de extinción de dominio y la ley que creó el 9-1-1.

Indicó que este marco legal sería complementado con mejor entrenamiento, equipamiento y dignificación salarial para nuestros agentes y una fuerte apuesta por el uso de la tecnología.

Expresó que la seguridad ciudadana no le concierne únicamente a la policía y que apostaba a un abordaje integral, que incluye acciones coordinadas de los servicios sociales, el sector privado y la ciudadanía.

Prometió acelerar la implementación del Plan de Seguridad, para llevar tranquilidad a las familias dominicanas. Y cito: “Vamos a conquistar, día a día, la seguridad en nuestras ciudades, en nuestros barrios y en el interior de los hogares dominicanos”.

El Presidente Medina evidenció que esta muy consciente de la preocupación de la ciudadanía por la seguridad ciudadana.

 

¿Qué vínculo existe entre el clima de inversión y la seguridad ciudadana?

 

El Presidente también resaltó en su discurso que “el notable desempeño de la economía dominicana se reflejó en una caída significativa del nivel de riesgo país, indicador por excelencia asociado a la percepción de riesgo de los inversionistas internacionales sobre la seguridad de una economía, situándose el mismo por debajo del promedio de la región”.

 

Debo  enfatizar que desde el Segundo Trimestre del 2013 a la fecha el Índice de Confianza Industrial, una herramienta desarrollada y manejada directamente por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) ha mostrado un comportamiento positivo.

Los industriales hemos tenido esa percepción. Sin embargo, también hemos planteado que, además de la confianza que es un capital que hemos depositado en el país y en el trabajo conjunto con el Gobierno, hay también elementos clave del clima de inversión que es importante tomar en cuenta para garantizar la necesaria seguridad jurídica que fortalezca esa confianza manifestada.

Atentan contra ella los excesivos trámites burocráticos, la suplantación de funciones entre entidades públicas lo cual fue abordado también por el presidente Medina refiriéndose, por ejemplo, al caso del transporte, la inseguridad jurídica en el sector inmobiliario, el incumplimiento de algunas leyes vigentes, imposiciones de arbitrios, lo cual se resume en un concepto: debilidad institucional.

En el Segundo Congreso de la Industria Dominicana, la AIRD planteó lo institucional como un tema clave para fortalecer el clima de negocios en el país.

Soy de la opinión de que hemos avanzado. Aunque es evidente que el Gobierno es consciente de que hay todavía muchos aspectos en los cuales mejorar y la evidencia, como he citado, la da el propio Presidente Medina al proponerse unificar a las instituciones que intervienen en el tema del transporte. En ese mismo renglón, clima de negocios favorable también significa que pueda haber competencia en el transporte de carga y no un monopolio impuesto por la fuerza.

La seguridad ciudadana es considerada como una condición clave para propiciar el clima de confianza necesario al desenvolvimiento de las actividades sociales y económicas, que posibilitan el desarrollo económico y social sostenido.

Los indicadores macroeconómicos animan la inversión extranjera. Al empresariado local esta estabilidad le inyecta un espíritu positivo, factores nada despreciables y fundamentales a la hora de definir lo que es un saludable clima de inversión. Sin embargo, esto por si solo no es suficiente. 

La seguridad ciudadana es un fenómeno social complejo, multidimensional y multi-causal, que debe ser abordado desde diversos aspectos en forma simultánea. La inseguridad, la violencia y el delito son problemas que requieren un tratamiento integral de mediano y largo plazo.

Un planteamiento fundamental que hago entonces –repito, no lineal, pero parte de la complejidad- es que a un mejor clima de negocios, el fortalecimiento de la estabilidad económica y el mejoramiento de los indicadores sociales, especialmente en el área de salud y educación, contribuye a mejorar el clima de seguridad ciudadana.

En otras palabras: en la medida en que podamos mejorar la calidad de nuestra educación e incrementar significativamente el nivel de empleos formales y de calidad, estaremos contribuyendo a incrementar dos de los factores que inciden en un determinado tipo de delincuencia.

Quiero finalmente presentar un concepto relacionado. La “seguridad empresarial” en el sentido de que hacer negocios en República Dominicana, grandes o pequeños, no se convierta en un riesgo muy alto, aunque siempre hay riesgo, pues ser empresario es arriesgar, es emprender).

La pregunta en este ámbito sectorial será siempre: cuáles elementos incrementan el riesgo de hacer negocios y, por lo tanto, la “inseguridad empresarial”. Los empresarios también tenemos derecho a sentirnos seguros en nuestra actividad, independientemente de que nos vaya bien o nos vaya mal en la apuesta que hacemos que es, en definitiva, una apuesta por el país.

Es necesario que nuestras inversiones sean respetadas, que nuestras deudas sean pagadas, que podamos dedicarnos a crear riqueza y empleos dignos y que la misma sea compartida por los inversionistas, trabajadores, obreros, la cadena de suministro y el Estado.

Quiero terminar esta presentación reiterando la importancia que tiene para el sector industrial, productor, inversor la continuidad del Estado. En ese sentido quiero recordarles que en el año 1995, el Gobierno que terminaba el Presidente Joaquín Balaguer sometió al Congreso Nacional la Ley de Inversión Extranjera, la cual fue promulgada ese mismo año. Sin embargo, quedaba pendiente la preparación y aprobación de su Reglamento para fines de aplicación.

En 1996, el Presidente Leonel Fernández Reyna fue electo Presidente de la República y de inmediato el nuevo Gobierno asumió la importante Ley y preparó el Reglamento necesario convirtiendo, con la aplicación de esta ley, a la Republica Dominicana en el país más atractivo para la inversión extranjera de toda la región.

Hoy día vemos las estadísticas económicas y financieras de nuestro país liderando a los países del Caribe y Centroamérica. Este tipo de acciones, que reflejan la importancia y necesidad de dar continuidad a las diferentes iniciativas y compromisos del Estado, contribuyen a fortalecer la seguridad ciudadana, jurídica y empresarial de nuestro país.

Muchas gracias.

 

 

 

 

 

Palabras de Campos De Moya, Presidente de la AIRD, en Acto de Premiaciones e Inauguración del Salón Empresarial (2)

 

Palabras de Campos De Moya, Presidente de la AIRD, en Acto de 

Premiaciones e Inauguración del Salón Empresarial

Martes 26 de julio 2016, 12:30 PM en el Salón Empresarial

 

Representantes de un sector industrial sano y dinámico se dan cita hoy en este salón, junto a representantes de los más diversos sectores económicos y sociales, así como junto a la estimada presencia de los Ministros José Ramón Peralta, José Del Castillo Saviñón, Maritza Hernández y Angel Estevez,  y de un grupo de funcionarios y amigos, todos los cuales tenemos en común el deseo y la voluntad de seguir aportando a la construcción en nuestro país de una economía fuerte, exportadora, generadora de empleos de calidad y de bienestar social.

La Asociación de Industrias tiene múltiples objetivos o propósitos, pero nos resulta claro y prioritario que el sector público y el sector privado podamos continuar trabajando unidos en los numerosos temas de una agenda cambiante. A veces se percibe que pueden existir diferencias, y ¡qué bueno que haya diferencias porque ellas enriquecen!, pero también se hace evidente la voluntad de búsqueda de consenso, de definiciones a favor del bien común, de cooperación. 

Esta actitud permanente de parte del Gobierno y el sector privado se traduce en lo cotidiano en cooperación entre la AIRD e instituciones estatales. Un ejemplo de esta cooperación es el reconocimiento que hoy nos reúne aquí al Instituto Nacional de Formación Técnico-Profesional (INFOTEP), con el cual hemos desarrollado numerosos programas y del cual recibimos constantemente toda la atención necesaria para la capacitación de nuestros colaboradores en todos los niveles de la industria.

Hoy también nos reúne el reconocimiento a don Rafael Perelló. Un hombre-insignia para la industria por su capacidad de innovación, por haber hecho del café un producto que nos distingue en el extranjero, especialmente su marca Santo Domingo y por tantos otros logros que aquí no enumeramos. La AIRD, a la vez que le reconoce, le dice gracias porque de hombres como él aprendemos y tenemos que seguir aprendiendo mucho. Don Rafael Perelló es un líder empresarial que junto a otros de su generación nos permite visualizar con sabiduría el valor de la industria nacional.

La AIRD tiene una política de puertas abiertas a la sociedad. Esa política de puertas abiertas se manifiesta en la atención que damos a nuestra relación con los medios de comunicación, con la prensa en sus diversas formas. Los periodistas son testigos de que buscamos facilitarles la información que requieren. No siempre tenemos respuestas a sus preguntas y cuestionamientos, los cuales sí siempre son importantes para nosotros. Podemos decir, sin embargo, que nuestras propuestas y reclamos son parte de la agenda nacional gracias a ustedes, amigos comunicadores. Que lo que ustedes informan, en unos casos, u opinan en otro, es para nosotros materia prima que tratamos de procesar en esa especie de industria que es nuestra institución, la AIRD. Hoy reconocemos a cuatro excelentes periodistas, pero ese reconocimiento se extiende a todos los miembros de esa importante rama de profesionales. 

La razón fundamental de la AIRD es dar valor a nuestros productos, lo que es lo mismo que valorar a nuestro país. Innovar, apoyar las mejores causas y asegurar espacios de participación al interior de la AIRD  y de todo el sector empresarial, son iniciativas que implementamos, las cuales nos permiten estar informados y cohesionados en torno a objetivos comunes. Para lograrlo necesitamos espacios físicos de articulación y qué mejor para ello que contar con este nuevo Salón Empresarial, el cual tenemos el orgullo de inaugurar hoy.  Gracias a las empresas colaboradoras, a nuestros arquitectos y al equipo de la AIRD por hacer de este lugar una bella realidad, en beneficio de todo el sector empresarial dominicano. 

La AIRD, como institución que representa los intereses de los industriales dominicanos, ha sido consciente de que las políticas de desarrollo productivo no se circunscriben a uno u otro sector. Consideramos que la zapata para lograr un desarrollo económico se construye sobre una estructura esencialmente fundada en la confianza entre los sectores público y privado. 

En este contexto, el sector privado debe asumir un ejercicio profesional en condiciones de transparencia, y la práctica de una ética corporativa de cero tolerancia frente a la corrupción.  Y el Gobierno, por su parte, debe acompañar este liderazgo empresarial a través de la garantía de un marco institucional basado, igualmente, en la transparencia, en la rendición de cuentas y en reglas claras y estables. 

La confianza  estimula la inversión, que se traduce en un mayor crecimiento de la economía y genera un círculo virtuoso, en el que gobierno, empresarios, autoridades locales y los diferentes sectores de la  sociedad podemos avanzar hacia un entorno de bienestar y calidad de vida para todos los dominicanos. 

Afortunadamente, en República Dominicana contamos con un entorno en el que las alianzas público-privadas pueden jugar un papel esencial para promover mayores inversiones y generar mayores riquezas y empleos formales. Los empresarios debemos actuar con una visión de largo plazo para apoyar a nuestras autoridades en la solución de los problemas estructurales que tenemos como nación, incluyendo aspectos como  la institucionalidad democrática, el combate de la pobreza y  mayores oportunidades económicas para los ciudadanos, así como el apoyo a los gobiernos locales para garantizar servicios públicos adecuados. 

Gracias al crecimiento económico registrado durante los últimos años, República Dominicana ha logrado disminuir los índices de pobreza, permitiendo un mejor acceso de la población a los servicios públicos. Debemos establecer una alianza entre el gobierno, las autoridades locales y los empresarios para poder ofrecer servicios públicos de calidad a todos los dominicanos. Y es que cuando analizamos lo que han hecho países latinoamericanos que con menores índices de crecimiento económico que los nuestros han disminuido sustancialmente su niveles de pobreza, nos damos cuenta de que ha sido gracias a haber garantizado servicios públicos de calidad. 

Por ello hoy, en el marco de este acto de merecidos reconocimientos y de agradecimientos, la AIRD asume el compromiso de apoyar el fortalecimiento de las alianzas público-privadas para el desarrollo y de construir conjuntamente un escenario de crecimiento, bienestar y calidad de vida para las generaciones presentes y futuras. 

Muchas gracias.

 

Palabras Presidente AIRD en Desayuno Temático Fondos de Inversión

 

Palabras de Campos De Moya, Presidente de la Asociación de Industrias 

de la República Dominicana, Inc. (AIRD), durante el Desayuno Temático “Los Fondos de Inversión como fuente de recursos para el desarrollo del sector productivo”

Martes 8 de diciembre de 2015, 8:30 a.m., Salón Multiusos AIRD

 

Este año casi termina. En enero, en sus primeros días, definimos las que serían nuestras metas y estrategias para el 2015, la cuales se han enfocado en 7 ejes estratégicos, entre ellos el tema que hoy nos ocupa: Garantizar un mayor acceso a financiamiento competitivo para el sector industrial.   

Hoy nos reunimos en este último desayuno temático del año para abordar uno de los instrumentos financieros de mayor potencialidad e interés para el sector productivo nacional: Los Fondos de Inversión.

No es casual que durante el 2015, la AIRD haya dedicado 4 desayunos temáticos y una edición de nuestra Revista hechoenRD al acceso a financiamiento, al mercado de valores y a los nuevos instrumentos financieros para financiar el crecimiento de las empresas. Pues los sectores productivos, y entre ellos el sector industrial, tienen en nuestro país una gran limitación para su crecimiento y desarrollo, así  como para poder exportar sus productos. Esa limitación es el acceso a recursos frescos,  ya que luego de agotar su capital invertido y su capacidad de endeudamiento con la banca comercial, demandan cada vez más recursos para poder continuar su desarrollo.

En otros países esa necesidad de recursos por parte de las empresas en crecimiento la suplen los mercados de valores, ya sea a través de emisiones de acciones de deuda pública ó a través de fondos de inversión de desarrollo de empresas. 

Sin embargo, en nuestro país el sector productivo enfrenta una situación difícil para acceder a recursos a través del mercado de valores, pues lamentablemente todavía el proceso para la emisión de títulos de renta variable es sumamente costoso y lento, lo que resta atractivo a este instrumento. 

Pese a esto, nuestro sector productivo debe aprovechar el crecimiento del mercado de valores y considerar emitir acciones, sin temor a perder control o transparentar sus operaciones. Los empresarios debemos tomar en cuenta que el mercado de valores facilita un acceso a financiamiento más barato, estable y recurrente para planes de expansión regionales o locales, permite alinear los incentivos de los trabajadores con el bienestar de las empresas vía acciones, garantiza la permanencia e independencia de empresas familiares, ayudando a una mejor transición generacional.

Mientras vamos desarrollando  e impulsando el mercado de valores en toda su amplitud, el sector productivo dominicano tiene puesta su esperanza en los Fondos de Inversión para el Desarrollo de Empresas como una fuente de acceso a recursos.

Hoy estamos convocados, de la mano de María Soledad Rivera, consultora internacional y directora asociada de Feller Rate, clasificadora de riesgo, y de Marcos Troncoso, presidente ejecutivo de la Asociación Dominicana de Sociedades Administradoras de Fondos de Inversión, a conocer más de una de estas posibilidades para los sectores productivos: los fondos de inversión. Un buen broche de oro para el año que comienza a terminar.

En este, como en otros temas, en la AIRD sabemos que nos queda camino por recorrer, pero también estamos seguros de que vamos por buen camino. 

Muchas gracias.

 

 

Conferencia de Franklin Báez Brugal, durante el Almuerzo Anual Aniversario de la Asociación de Industrias de la República Dominicana, Inc. (AIRD).

 

EXPERIENCIAS, INQUIETUDES Y ANHELOS

Conferencia de Franklin Báez Brugal, durante el Almuerzo Anual Aniversario  de la Asociación de Industrias de la República Dominicana, Inc.   (AIRD)
Martes 03 de noviembre de 2015 
Salón La Fiesta, Hotel Jaragua. Santo Domingo, República Dominicana 

 

En primer lugar, quiero agradecer a la Asociación de Industrias en la persona de su presidente, el amigo Campos De Moya, la gentil invitación que me hicieran para que fuera el orador invitado en este ya tradicional encuentro anual. Para mí es un gran honor y una mayor responsabilidad, poder compartir mis ideas con un auditorio tan distinguido como este

La industria a nivel mundial ha venido cediendo espacios al sector servicios de alta calidad, basado en ciencias de la información y computación, las innovaciones y la incorporación de sofisticadas tecnologías ha mostrado fuerte dinamismo, y parece ser que el trabajo de alto rendimiento será ejecutado por la robótica.

Es una gran paradoja que el éxito en la capacidad de producir, amenace con convertirse en un peligro, porque tiende a concentrar aún más los ingresos y a promover una distribución que condena a una parte de la población mundial a vivir en la pobreza.

En la República Dominicana, aunque esta tendencia mundial se repite, y la industria ha perdido participación sustancial en el PIB, y en el empleo, los servicios que se han favorecido son de baja calidad ofertados por personas de escasa formación, a los cuales se les paga muy poco; 20 años atrás la industria generaba el 23.4% del valor agregado nacional, en el 2014 apenas era responsable del 14.4%, nueve puntos porcentuales menos, incluyendo en esto a las zonas francas.

Las cifras de empleos generados tampoco son satisfactorios. De 519,000 empleos que generaba la industria manufacturera en el año 2000, pasó a sólo 411,000 en 2014.

Colegas industriales,

De ninguna manera el sector industrial ni el país pueden sentirse satisfechos con estos resultados, como tampoco de las cifras de intercambio dentro de los acuerdos de libre comercio firmados, pues en ningún caso resultan favorables para esta Nación. Luce que existe un serio problema de competitividad.

Independientemente de la evolución del sector industrial, tenemos que reconocer que en los últimos 30 o 35 años, el país ha cambiado, ya no somos aquel que exportaba azúcar, café y cacao, en donde la cuota preferencial norteamericana era asunto de vida o muerte.

Actualmente tenemos una economía abierta y diversificada.

Somos una potencia turística con la mayor cantidad de habitaciones hoteleras del Caribe y Centroamérica, con siete aeropuertos internacionales en operación, habiendo recibido unos cinco millones de turistas en el año 2014, llegados de casi todas partes del mundo.

En fin, lo que nuestros ojos ven, indican que en términos materiales hemos progresado mucho.

Ahora bien, a pesar de esos avances me parece que moralmente nos hemos envilecido. Si alguien tiene un accidente en una de nuestras carreteras, existe alta probabilidad de que sea despojado de sus pertenencias, sin importar que esté herido, moribundo o muerto. Aunque es justo reconocer, que el establecimiento del sistema 911, y el de asistencia vial en algunas zonas ha controlado algo esta práctica.

Al ver hechos como el descrito, me pregunto qué ha pasado con los dominicanos, que han perdido el respeto por la vida ajena y la capacidad de asombro.

Es frecuente que segmentos de la sociedad repliquen comportamientos, y traten de imitar lo que entienden como modelos a seguir, ejemplos de lo que en nuestros días se consideran personas exitosas.

En nuestro país abundan casos como el de políticos que han pasado de la pobreza a la opulencia en un abrir y cerrar de ojos, empresarios que se enriquecen evadiendo impuestos, y narcotraficantes que han hecho fortuna con su actividad, y se pasean en todos los ambientes.

No es de extrañar entonces, que muchos que nada tienen traten de obtener bienes a como de lugar.

Pero el Poder Judicial, encargado de poner coto a estos desmanes, se desenvuelve con evidentes debilidades institucionales, y un país sin una justicia que funcione de manera independiente, sin ataduras políticas, e integrada por personas capaces, honestas y responsables, es como un barco a la deriva.

Sin él, sus ciudadanos se encuentran indefensos y desprotegidos a merced de la ambición de los poderosos, la voracidad de los políticos, y el antojo de los delincuentes, sujetos a un régimen en donde la impunidad es la norma y el castigo la excepción.

Todos debemos interesarnos porque el Poder Judicial cambie y juegue su papel, y que Ministerio Público y jueces asuman realmente las responsabilidades puestas a su cargo, sin pactar con nadie. Que se investigue, juzgue y condene a todo aquel que haya violado la ley, sin importar sus vinculaciones políticas ni su relevancia social.

Esta es la única vacuna que puede controlar la epidemia de corrupción que hace tiempo padecemos.

Señoras y señores,

La educación de los pueblos, influye en todos los aspectos de su vida. En América Latina, Costa Rica, Chile y Uruguay apostaron por la educación, y podemos comprobar que en esos países, las desigualdades son menores, los índices de criminalidad y corrupción son bajos, y los niveles de transparencia y rendición de cuentas muy altos; clara evidencia de que dedicar recursos a la educación tiene un retorno positivo.

En nuestro país, el Lic. Danilo Medina ha colocado la educación como la más importante prioridad de su gobierno, tenemos que reconocer que el esfuerzo que se está haciendo en esta materia es de grandes dimensiones, y que garantizar el 4% del PIB para la educación pre universitaria es un hito. Lo felicitamos por ello, pues todos sabemos que los resultados en esta materia no se ven a corto plazo, y los políticos prefieren cosas de más rápida cosecha.

Sin embargo, todavía tenemos una asignatura pendiente, y es la de mejorar la calidad educativa. Sin ello todos los esfuerzos realizados no tendrían razón de ser.

Para lograr esto, tener mejores maestros es esencial, porque la verdadera transformación de una Nación sólo ocurre cuando se cuenta con ciudadanos mejor educados, que puedan ser agentes de transformación y cambios, y esto no se puede lograr si no contamos con docentes bien formados.

En la actualidad los resultados que obtienen nuestros estudiantes, nos dicen que no están siendo preparados como es debido.

Por eso es tan importante la calidad de la educación. Tenemos que lograr cambiar lo que en esta materia hoy está sucediendo, para que el país pueda progresar a partir de competencias basadas en el saber, no en función de una mano de obra barata, ignorante y sin futuro.

Un tema que está íntimamente ligado a la educación es el de los salarios, opinamos que los sueldos que reciben la mayoría de los empleados del sector público y privado son bajos, y no son suficientes para cubrir sus necesidades básicas, pero la preparación que éstos tienen no llena los requisitos mínimos necesarios para poder ser competitivos.

Es necesario mencionar que la presencia de miles de trabajadores indocumentados, ha movido hacia abajo la curva de oferta de trabajo, reduciendo el salario de equilibrio.

En otro orden de ideas, dediquemos algo de tiempo a tratar el tema del crecimiento económico. Según las series de cuentas nacionales, hemos tenido crecimiento económico por largo tiempo, pero todo indica que éste ha sido sin equidad social, pues no ha sido inclusivo, no ha mejorado la distribución del ingreso, ni propiciado la movilidad social. Esto tiene que cambiar.

Algo que me llama la atención es que al parecer somos inmunes a los ciclos, porque aquí sí hay sequía sube el PIB, al igual que si llueve mucho; si el precio del petróleo sube también sube el PIB, y si baja continúa creciendo, si las exportaciones se disparan sube el PIB, pero si caen también sube. La verdad es que parece que estamos bendecidos por alguien.

Un asunto conflictivo que ha originado más de un debate es el de la presión tributaria. Algunos afirman que es baja, otros que es alta, yo opino que es baja, aunque existen segmentos altamente gravados. También es una verdad difícil de refutar, que el manejo de los recursos recaudados por el Estado es ineficiente y poco transparente.

El Estado tiene múltiples obligaciones y necesita recursos suficientes para atenderlas. Por tanto, el sector empresarial debería apoyar, por un lado, una revisión del esquema tributario que tenemos, para hacerlo más general, con figuras impositivas simples, de amplia base, que no dejen resquicios a la evasión, racionalizando  a  la  vez  las  exenciones   y  por  otro,  hacer  un  esfuerzo  serio y monitoreado para que se le dé al gasto del Estado la mayor transparencia, eficiencia y racionalidad posibles.

No cabe dudas de que el sistema tributario vigente es injusto y regresivo, y de que hay sectores que cargan un peso tributario muy alto, mientras otros apenas contribuyen.

Además de lo que hemos sugerido, un elemento importante para complementar la presión tributaria, sería computar las contribuciones totales del sector privado a la seguridad social, que con la universalización de este sistema adquiriría aún más importancia de la que actualmente tiene.

Por tanto, el Pacto Fiscal se perfila como una necesidad impostergable, siempre que se enmarque dentro de los parámetros que hemos mencionado.

Y hablando de pactos, esperamos que las discusiones y resultados del Pacto Eléctrico sean fructíferas, pues la ineficiencia del sistema eléctrico, es uno de los factores que más dificulta la competitividad.

Somos partidarios, de que el Estado tenga a su cargo la regulación, Supervisión y generación hidroeléctrica y que el sector privado se encargue de la generación y distribución.

Quiero dejar bien claro que el Estado nunca deberá ser garante ni responsable de manera alguna de las actividades responsabilidad de inversionistas privados.

Creemos que el Estado debe salir del negocio eléctrico y configurar una regulación y supervisión de calidad e independiente, regida por criterios profesionales. Los sistemas aislados deben fundirse con la red general. Y la localización de los parques de energía eléctrica debe diversificarse y ubicarse en litorales distintos al sur del país para diluir riesgos naturales y asegurar el suministro.

Amigas y amigos,

Nos hemos caracterizado por tener una institucionalidad débil, donde la influencia de un poder sobre otro es más que notoria. No sólo se necesitan buenas leyes orgánicas y reglamentos adecuados; al fin y al cabo, son los hombres y las mujeres que integran estas instituciones quienes les dan vida e imponen su huella. Parece que lo que necesitamos de verdad son mejores seres humanos en cada uno de los organismos que conforman los Poderes del Estado.

No necesitamos más leyes de las que tenemos, de lo que estamos carentes es de comportamientos  ejemplares.

Relacionado con lo anterior está el tema de la Ley de Partidos Políticos. No ha habido manera de que esta ley se apruebe en el Congreso Nacional, porque los partidos aspiran a aprovechar circunstancias para mantenerse en el poder, haciendo un uso incontrolado y sin supervisión, tanto de recursos públicos como privados.

Los políticos quieren controlar, pero no quieren ser controlados, y aspiran a perpetuar sus privilegios en detrimento de quienes les dan su voto.

Winston Churchill dijo “que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos,” y así lo creemos.

Pero la democracia necesita pluralidad, controles y contrapesos, para poder funcionar como es debido. Los acuerdos políticos y los últimos eventos que en esta materia han ocurrido en el país, ponen en entredicho el libre juego democrático, y la opción de elegir y ser elegido.

El clientelismo, esa plaga que afecta a nuestro sistema político, es el responsable del atraso y la pobreza en que se encuentran amplios segmentos de la población.

Hasta que esa práctica no sea desmontada, no habrá futuro viable para los que están sumergidos en la marginalidad.

Señoras y señores,

Vamos a tratar un tema sensitivo, que durante los últimos meses ha venido ocupando los principales espacios de opinión pública en el país y dando origen a propuestas de todo tipo.

En este momento, los flujos migratorios son uno de los problemas más grandes que tiene la humanidad, lo que se vive hoy en día en esa materia, supera lo ocurrido durante la segunda guerra mundial.

Decisiones tomadas por las grandes potencias han desestabilizado el medio oriente ocasionando un caos en la región, en donde se sufre una guerra terrible, y niveles de violencia y extremismo que obligan a la salida masiva de personas en busca de paz y mejor vida.

La historia nos enseña que este tipo de situaciones se ha repetido a través del tiempo, con las más variadas consecuencias.

Haití y la República Dominicana compartirán la isla mientras este Planeta exista, por eso las relaciones entre los dos Estados son importantes, tanto para uno como para el otro.

Los problemas económicos, políticos y sociales que tiene nuestro vecino, han sido ocasionados por quienes han tomado las decisiones de aquel lado de la frontera, por nadie más.

La gran pobreza de Haití es una triste realidad que vive ese país, y de la cual la República Dominicana no es responsable.

Ahora bien, todos esos problemas que son de su absoluta responsabilidad, repercuten de este lado de la frontera. Por esa razón lo más conveniente para nosotros es que ellos progresen económica e institucionalmente.

Por primera vez desde la desaparición de Trujillo, las relaciones con Haití se han convertido en un asunto de Estado, prestándosele la atención que amerita.

Pero sin importar los desencuentros que hemos tenido, o que podamos tener estamos obligados a entendernos.

Ni extremismos, ni violencia, ni muros resuelven el problema, esto sólo se soluciona con progreso y mejoría de vida.

Por eso entendemos que el Consejo Económico Binacional Quisqueya, ha elaborado un plan bien concebido y orientado en la dirección correcta, ya que contempla el involucramiento tanto de la parte política como empresarial de ambos Estados. Proyectos como ese, diseñado para mejorar la vida de la zona fronteriza y de los habitantes de los dos lados de la misma deberían tener más apoyo.

Amigos, hasta aquí les he hablado con toda franqueza sobre mis ideas de un país con gran potencial, restringido por las trabas, sobre todo institucionales, que impiden su desarrollo.

Les he contado dónde visualizo que existen estas trabas y la manera de enfrentarlas.

Sé que durante muchos años ha ido configurándose un conglomerado de intereses en el que muchos ciudadanos se benefician, incluyendo políticos y empresarios. Luchar contra intereses instalados y arraigados es muy cuesta arriba.

Pero yo les digo, que si quieren a su país como yo lo quiero, no queda más remedio que dar un paso al frente y cambiar la configuración de intereses que ha desembocado en una sociedad tan desigual, injusta y pobre.

Junto con el Estado debemos convertirnos en protagonistas de una revolución pacífica que convierta en realidad el alto potencial que alberga este país.

Pero para eso debemos dar paso al cambio de mentalidad. Desde la posición empresarial que ostentamos nos compete forjar un conglomerado industrial de alta competitividad, enfocado en la calidad y en la satisfacción de las necesidades de los consumidores, orientado a la exportación, con reglas y políticas que sean estimulantes y no se constituyan en trabas.

Ese es el papel que corresponde al empresariado. Y nuestro deber es hacer comprender a la clase política que debe cumplir el rol que le corresponde como tal.

De que lo logremos se derivará que podamos vivir en un país próspero, con protección y cuidado a los recursos naturales, en un ambiente de orden y respeto a la autoridad legítima, con un ordenamiento territorial y político que haga sostenible la convivencia.

Es hora, pues de actuar, cada uno ejecutando lo que debe hacer pero con alta sensibilidad social y política.

Es mucho lo que está en juego y no podemos ni tenemos derecho a equivocarnos, porque estaríamos negándole a nuestros hijos y nietos el derecho de seguir habitando en esta tierra que me vio nacer.

Muchas gracias!!

 

 

Discurso José Miguel Bonetti con motivo del recibimiento del Galardón al Mérito Industria en el Almuerzo Anual Aniversario de la Asociación de Industrias de la República Dominicana, Inc. (AIRD)

 

Discurso con motivo del reconocimiento otorgado a los Hermanos Bonetti Guerra,  del Galardón al Mérito Industrial,  por la AIRD

Martes 03 de noviembre de 2015 
Salón La Fiesta, Hotel Jaragua. Santo Domingo, República Dominicana 

 

Parece mentira que hace ya casi 40 años que a quien habla le tocó presidir esta institución y, hace seis años, me tocó pronunciar unas palabras con motivo del 47 Aniversario de esta Asociación.  En ese entonces me prometí que sería el último discurso y hago excepción de esto al tener que agradecer este reconocimiento que nos otorgan a mi hermano y a mí por haber puesto un granito de arena en el desarrollo del sector industrial en general y, por supuesto,  a través del Grupo SID, del cual soy hoy Presidente Emérito, nuevo título para los que gracias a Dios vivimos en salud al momento de nuestro retiro.

Me siento satisfecho y seguro de que la Tercera Generación, que asumió a principios de este año 2015 la dirección de nuestras empresas, continuará fortaleciendo las mismas, no solo como compañías  productoras de beneficios,  sino como empresas que sirvan a sus consumidores con productos de primerísima calidad y, además, comprometidos con las instituciones dedicadas a la salud y educación de este gran pueblo.

Este año quiero aprovechar esta ocasión para resaltar y felicitar la labor que realiza la “Fundación Caminantes por la Vida” para lograr los propósitos antes mencionados.  

En lo que se refiere a esta institución, la AIRD tiene un rol que jugar, pues nuestras industrias deben perdurar en el tiempo como fuentes de trabajo digno y por el progreso de nuestro país.

En particular las nuevas generaciones de industriales y líderes deben tener la capacidad de influir y hacerse sentir en los ámbitos en que nuestra voz debe ser escuchada. La indiferencia nunca ha sido la manera de avanzar y, mucho menos, la forma de cambiar las cosas, por lo que será su responsabilidad seguir trabajando por un mejor mañana. 

Sean firmes en sus valores y convicciones, pero sepan escuchar con humildad, pues la sabiduría no se improvisa.  

No se desesperen ni se decepcionen con los obstáculos o dificultades que puedan presentarse, pues, a fin de cuentas, son justamente esos momentos los que nos harán crecer y los que nos definirán al final de nuestro camino.  

Pero más importante aún les digo que no hay mejor satisfacción al final de nuestras carreras que poder voltear la mirada hacia atrás y reconocer que tuvimos la capacidad de crecer o mejorar aquello que recibimos.  

Muchas gracias!

 

 

Palabras Sr. Roberto Bonetti al recibir el reconomiento del Galardón al Mérito Industrial en el Almuerzo Anual Aniversario de la Asociación de Industrias de la República Dominicana, Inc. (AIRD)

 

Palabras Sr. Roberto Bonetti al recibir el reconomiento del Galardón al Mérito Industrial en el Almuerzo Anual Aniversario  de la Asociación de Industrias de la República Dominicana, Inc.   (AIRD)

Martes 03 de noviembre de 2015 
Salón La Fiesta, Hotel Jaragua. Santo Domingo, República Dominicana 

 

Hace algunos años, mi hermano José Miguel y yo comentábamos sobre el tema de transición en las empresas familiares. Siempre nos preocupaba querer dirigir nuestra empresa hasta edades que por razones obvias hubiera provocado una transición obligatoria y desordenada.

Hoy, los líderes de las grandes empresas internacionales son jóvenes que oscilan entre los 40 y 50 años. Algunos son menores de 30. En todos los campos la cara del liderazgo es joven, con raras excepciones.

José Miguel y yo éramos críticos de la permanencia osificada del liderazgo en las empresas y comenzamos un proyecto que llamamos "Golf"  con la intención de crear las condiciones necesarias para realizar una transición generacional en nuestras empresas que no provocara ni crisis interna ni externa. La culminación del proyecto "Golf" fue nuestro el retiro en enero de este año, dejando en nuestras empresas liderazgo joven, familiar y no familiar, pero lleno de talento y motivación.

El reconocimiento que recibo hoy de la Asociación de Industrias, lo recibo con humildad. Lo dedico no al pasado inmediato, sino a mis padres que tuvieron la visión de exigirme una educación y una disciplina que me permitió aprender a temprana edad que el mundo era muy grande y donde existía mucho talento excepcional con ansias de insertarse al engranaje del éxito través del trabajo intenso y la competitividad.

Lo acepto como un desafío a las generaciones que nos sustituyen para que lo vean, no como un premio al pasado, sino como un símbolo de motivación a la disciplina, la ambición y el trabajo para desarrollar las empresas al servicio de su realización, la felicidad de su familia, la prosperidad de su comunidad, y el desarrollo de nuestro país.

Muchas gracias!